El 2 de setiembre traté de retirar de mi cuenta de ahorro ¢175.000, el cajero no los dispensó, pero los rebajó. Estuve tres días sin dinero. Supuestamente, el asunto se solucionaría cambiando el chip de la tarjeta, pero fue peor.
Días después, debía comprar unos artículos para mis hijas y salió denegada. Volví a consultar los fondos y no había dinero. Después de enviar mensajes por WhatsApp y de llamar al Banco de Costa Rica en muchas ocasiones, hicieron el reintegro.
Mi patrono me depositó mi salario el 13 de setiembre y, según se me indica, hay un cargo en tránsito de ¢795.000 hecho por la tienda a la que yo le pagué en efectivo.
Nuevamente, me dejaron sin dinero. He hecho innumerables llamadas y no hay solución. Se trata de mis recursos. La tarjeta es de débito, no de crédito.
Ronald Fernández Fernández, Alajuela
‘Funcionario público’
La Real Academia Española en su Diccionario de la lengua anota que el funcionario es la “persona que desempeña profesionalmente un empleo público”, y, agrego yo, no pertenece necesariamente a la jerarquía. Entonces, todo funcionario es público. Sin embargo, la Academia, en entradas tales como asistenta, cohechar, concusión, excedente, notario, hoja de servicios, oficial mayor, secreto de Estado y en el mexicanismo trinquete, anota “funcionario público” como referencia normal.
De acuerdo con gente especializada en asuntos idiomáticos, decir “funcionario público” es una redundancia en la que, entonces, cae la Academia.
Rigoberto Guadamuz Monge, Desamparados
Racismo latente
El racismo subyacía en nuestro país, pero últimamente ha tomado claras manifestaciones públicas, las cuales ponen de manifiesto la realidad del costarricense, evidente en la violencia callejera, la suciedad por doquier, el terrorismo sindical y de los taxistas, y la triste violencia de género.
Las manifestaciones de odio basadas en la raza provienen de personas acuerpadas en un grupo y sus niveles educativos y de compromiso humano y social están por el suelo.
El italiano Luigi Cavalli-Sforza, nacido en 1922, connotado catedrático de grandes universidades y dedicado a la genética evolutiva humana, señalaba que los seres humanos somos una especie bastante homogénea y, con base en la evidencia científica reciente, se estableció que el origen se sitúa en África y las migraciones tempranas fuera de este continente se produjeron hace 65.000 o 70.000 años.
La especie Homo tuvo su origen africano y partió hacia Eurasia hace casi dos millones de años. No se necesita mucho razonamiento para afirmar que los actuales habitantes de este planeta mantenemos genes de la raza negra, por lo tanto, el racismo es una actitud detestable y producto de la ignorancia.
William Monge Román, Curridabat
Gracias al BCR
Mi esposa y yo quisimos cumplir nuestro sueño de tener casa propia y nos acercamos al Banco de Costa Rica para conocer nuestro alcance de financiamiento. Cumplimos los trámites y llevamos los permisos, y en poco tiempo empezamos la construcción.
Desde el primer día, la ejecutiva Yanelly Villarreal Morera se encargó de cada detalle para que todo se diera de manera expedita y sin ningún problema.
Entre las razones por las cuales muchos nos resistimos a solicitar préstamos se debe a lo burocrático, pero Yanelly se encargó de facilitarnos el trabajo y mediante una excelente administración del presupuesto tenemos hoy nuestra vivienda.
Estoy muy agradecido con el Banco de Costa Rica, específicamente con la sucursal de Plaza Lincoln y todo su personal, y principalmente con la ejecutiva de créditos Yanelly Villarreal Morera, quien nos dio el empujón para cumplir nuestro sueño.
Federico Guadamuz Angulo, San José
Término incorrecto
Me parece necesario hacer hincapié sobre el uso incorrecto que hacen los periodistas al usar la palabra reo para referirse a quienes cumplen una sentencia. El término correcto es persona privada de libertad, o bien, privado de libertad. La palabra reo es despectiva y, desde cualquier ángulo, excluyente.
Las personas privadas de libertad son, ante todo, personas; de ahí que se utilice primero esa palabra y luego la que califica su condición. Ante cualquier discapacidad o condición social, somos primero personas. El privado de libertad, está privado de su libertad, no de su condición de persona.
Azariel A. Suárez Fallas, San José