“¡El agua es vida, cuidémosla!”, es el lema del AyA, ¡qué ironía! La institución falla reiteradamente en cumplir su propia consigna. El 7 de diciembre reporté una avería en la Uruca, a la que le asignaron la orden de servicio 42371839 y en el momento en que escribo (13 de diciembre) no la han atendido.
La institución me ha demostrado a lo largo de los años que debo reportar fugas, convencida de la absoluta veracidad del lema, pero su lamentable patrón de respuesta es tardía, actúa cuando se ha perdido una valiosa cantidad de agua que terminamos pagando todos, en el mejor de los casos, o, en el peor, que no llega a nuestras casas.
Es necesario que la institución sea ejemplo en el cuidado del recurso vital para que pueda con suficiente autoridad moral solicitar mesura y responsabilidad en el consumo a los abonados.
¡Ya basta!, no es posible que ustedes se permitan el lujo de desperdiciar agua por atender tardíamente las fugas a vista y paciencia de nosotros los ciudadanos, quienes el próximo verano tendremos que andar llenando ollitas y otros recipientes en la madrugada porque llega un hilito de agua a nuestras casas.
Gabriela Vargas Agüero, Goicoechea
Sistema obsoleto
A veces comprendemos de manera inmediata ciertas cosas, pero a veces no, y sentimos que algo no calza. Vivimos una disonancia que se siente como molestia y a lo mejor no comprendemos cuál es su origen o de qué se trata.
En este momento de la vida nacional, algunos no nos damos cuenta de manera consciente que ya no es un partido o color político el que nos mueve. El proceso de cambio en los votantes está ahí, consciente o inconscientemente. Creo que a muchos nos está dando esta especie de síndrome.
No hay duda de que no quiero la figura política que utilice un color o bandera para vender la idea de ser la opción para gobernar. Lo que sí quiero es una persona que se muestre realista, sensata, honesta; no astuta para comunicar lo que conviene y lo que no conviene decir, y evadir de esa forma el costo político.
Que posea el liderazgo aglutinador del talento sin importar de dónde venga. Los partidos y grupos partidarios ya no funcionan. El reto del país es madurar y evolucionar hacia un sistema en el cual las personas que deseen asumir el liderazgo encuentren la ruta para unir el talento y hacerlo producir.
Nelson Sibaja Mora, Alajuela
Salario ‘injusto’
Dos alcaldes del área metropolitana se quejan porque sus sueldos no compensan el esfuerzo. Hablan de ¢4 millones al mes, muy similar a lo percibido por el presidente de la República y, en algunos casos, superior al de los ejecutivos de representaciones empresariales extranjeras instaladas en nuestro país.
La ironía es que el desempleo se encuentra por encima del 15 %. ¿Cuántas familias no tienen para alimentar a los hijos? Es muy fácil: renuncien a sus puestos y vayan a buscar un trabajo donde les paguen más de ¢4 millones al mes. No deberán esforzarse mucho y obtendrán una retribución salarial como la de hoy. Dice un adagio popular que “cualquier churristate se siente orégano” en este país. He ahí la prueba.
Rafael A. Fallas Garbanzo, Cartago
La clase política y sus amigos tienen al borde del abismo a Costa Rica. No se les ocurre nada más que crear impuestos y arrinconar a la clase trabajadora que mantiene sus gollerías.
Algunos diputados y alcaldes se quejan de que el sueldo no les alcanza. El asunto es muy sencillo: renuncien y dedíquense a su actividad profesional. En la empresa privada, una persona competente a la cual el sueldo no le sirve busca nuevas alternativas y muchas veces ni siquiera es necesario buscarlas, porque le llegan.
El alcalde de Desamparados lloró desconsolado porque la posición en que quedó le brinda escasas posibilidades de ser diputado. ¿Qué puede esperar el pueblo de Desamparados de una persona que se queja de ¢4 millones mensuales que salen del bolsillo de los contribuyentes? El alcalde de nuestro cantón cambió de partido y buscó la reelección, pero ahora ya no le es llamativo el salario.
¿Cuántos asalariados vecinos de Moravia ganan ¢4 millones? ¿Cuántas pensiones hay de ese monto? Estoy seguro de que muchos tienen la capacidad para ocupar esa silla. Cuando buscaban votos decían que era por el bienestar del pueblo que querían seguir trabajando; ahora resulta que su único objetivo estaba centrado en las remuneraciones jugosas.
Jorge E. Varela Solís, Moravia
