Durante el fin de semana del 21 al 22 de setiembre, no pude comprar en varios comercios con mi tarjeta de crédito del Banco de Costa Rica. El lunes 23 me indicaron que estaba moroso. Me extraña porque revisé en la página en Internet del Banco y quienes me atendieron confirmaron que estoy al día.
Nadie me ha dado razón sobre lo sucedido y, peor aún, se pasan el problema unos a otros. Mientras tanto, mi tarjeta continúa bloqueada.
José Ruiz Parajeles, Coronado
Peligro en Pavas
El sábado 21 de setiembre Carlos Odio publicó en “Cartas a la columna” su denuncia por la inexistente demarcación de vías y de cruce de peatones en La Sabana y sus alrededores, y también mencionó la principal carretera de Pavas.
Desde el 2017, hemos denunciado ante la Defensoría de los Habitantes este asunto debido al peligro y los accidentes ocurridos por esta causa.
Los departamentos y funcionarios del Ministerio de Obras Públicas y Transportes prometieron a la Defensoría incluir el arreglo en sus programas. Recientemente, y debido al desperdicio de fondos públicos por el pintarrajeo de calles, volví a presentarles la queja; sin embargo, pese al emplazamiento formal otorgado por la Defensoría, la Ingeniería de Tránsito de nuevo volvió a responder con evasivas que reflejan un claro incumplimiento de deberes.
Leonel Fonseca Cubillo, Pavas
‘Las posesiones’
Excelente la novela Las posesiones, del escritor Carlos Alvarado Quesada, nuestro presidente. En ella, refleja la barbarie de los años cuarenta cometida por el gobierno contra alemanes, italianos y seres humanos de otras nacionalidades, quienes fueron despojados de sus pertenencias y enviados a campos de concentración aquí y en Estados Unidos. Algunos eran costarricenses de nacimiento y eso no les impidió ser víctimas de esa página negra.
En el programa radiofónico Malas compañías, el dueño de la Librería Lehmann narró todos los sufrimientos de sus antepasados y me es imposible comprender cómo el Hogar de Ancianos Carlos María Ulloa se ha atribuido la propiedad del edificio si no le pertenece. Si un gobierno fue tan cruel, este, con un panorama diferente, debería reivindicar la justicia.
Miriam Ramírez López, Grecia
Monge no atiende
El jueves 19 de setiembre fui a pagar una deuda al Grupo Monge con un cheque de gerencia y el empleado adujo que debía esperar tres días hábiles para acreditar los fondos. Pasaron los tres días y me pidieron esperar más porque el trámite es lento. Lamentablemente, el monto del cheque era considerable, pues el banco escribió mal un número, por lo cual el funcionario indicó que no me devolverán ese dinero. Llamé a servicio al cliente y tardaron 25 minutos para atenderme, no sin antes cortar la llamada en cuatro ocasiones. Cuando me respondieron, pedí hablar con un encargado y fue imposible. Solicité un correo para enviar la queja y me dieron uno no registrado.
El 23 de setiembre me presenté de nuevo, pedí otro correo y me aseguraron que de servicio al cliente iban a llamarme, pero no lo han hecho.
Carolina Chavarría Solís, Cristo Rey
Trámite engorroso
El gobierno solicita el registro de accionistas e impone multas si uno incumple, pero no contempla la dificultad. Adultos mayores, personas sin conocimiento en tecnología, personas sin dinero para costear un poder o pagar un notario e, incluso, profesionales jóvenes se ven perjudicados por la dificultad de llevar a término el proceso. Toma más de dos semanas y no hay un sistema fácil para efectuarlo.
El gobierno se encierra en sí mismo y no piensa en cómo facilitar a las personas concluir esta gestión tan difícil, más bien las castiga con multas millonarias. Las autoridades deben ser facilitadoras y ayudar al costarricense a cumplir sus leyes.
María del Mar Burbano, Guanacaste
‘Premio’ presidencial
Después de tantas vicisitudes, es digno reconocerle al gobierno Alvarado el tope a los sindicalistas. Tales actores sociales están acostumbrados a la intimidación, el miedo y la imposición, a defender a ultranza sus odiosos privilegios y su statu quo. La irresponsabilidad, insensibilidad y egoísmo en su actuar les ha deparado un rotundo fracaso, al no ser complacidos en sus intransigencias.
Causa hilaridad escuchar al vocero médico emprender su frustración y enojo contra su patrono, la CCSS, por, supuestamente, desviar fondos. El argumento se sustenta en un informe de la Contraloría, institución atacada recientemente por ellos, por no avalar un adefesio jurídico entre la CCSS y los sindicatos.
En vista de tanto desafuero de los dirigentes sindicales, la lógica demanda una reingeniería, en la cual se nombre a gente capaz y con disposición al diálogo. Los actuales líderes, por decencia, deben renunciar; no sin antes ofrecer una sentida disculpa a los más necesitados y a quienes han sido más dañados. Por supuesto, este acto altruista no sucederá; es un gesto de caballeros.
Paradójicamente, la valiente decisión de nuestro joven presidente para solucionar escabrosos problemas, relegados por otros gobiernos calculadores y populistas, obtuvo su “premio”: 65 % de ciudadanos no avalan su gestión.
Halley Castro Ramírez, barrio México