Opinión

¿Candor o qué?

Una historia judicial que explica mucho

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Parece un juego, pero los más viejos del lugar pueden suponer que se trata de una lesión contra el régimen de justicia del país en momentos en que todos claman contra la corrupción y la impunidad. La fuga del ciudadano estadounidense Edwin Lowery, condenado por estafa, presenta un cuadro inusual, en el marco de un estado de derecho, que ha de mover a las autoridades judiciales, como ha excitado el enojo, con toda razón, del abogado de los 31 demandantes afectados por Lowery.








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