Opinión

Caesari quae sunt Caesaris

Sobre la declaratoria legislativa del señorío de Jesucristo sobre Costa Rica

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Los diputados fueron elegidos para legislar a favor del bien común, y no para motivar temas religiosos. "La gloria de Dios es que el hombre viva", decía San Ireneo de Lyon, y mejor hacen los legisladores en procurar el bien común, haciendo gala de valores cristianos y éticos, que pretendiendo oficios que competen a la Iglesia. Cuando la Iglesia usurpa tareas de la política se desnaturaliza, y cuando el Estado usurpa tareas religiosas corre el riesgo de desnaturalizarse.








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