Ronald Matute. 22 octubre

Las primeras luces navideñas comienzan a titilar en los hogares costarricenses. El centelleo multicolor de las coronas, los pasitos y las figuritas sonrientes de san Nicolás aparecieron, desde inicios de octubre, en los corredores de algunas casas.

La estampa resulta muy curiosa, pues no huele a tamal ni a ciprés, las lluvias amenazan con extenderse más que otros años y todavía no se asoman las ventosas tardes de celajes encendidos.

Si se analiza a simple vista, podría considerarse extravagante y hasta impulsivo que alguien haya decidido saltarse tantas hojas del calendario para ponerse “en modo Navidad”.

No obstante, tal vez esta conducta sea el signo visible de un profundo deseo de escapar de la asfixiante realidad del presente para, por lo menos, soñar con un futuro mejor.

Quizás sea una desesperada invocación de un tiempo de paz y amor para contrarrestar la violencia, la inacción, el egoísmo, la soberbia, el cálculo y la mezquindad de los últimos meses.

También podría ser que algunos, a falta de una vacuna contra la covid-19 y de soluciones para levantar al país, anden en busca de un antídoto emocional para recobrar la esperanza. Sea cual sea su motivo, no cabe duda de que observar estas primeras casas iluminadas inyecta una bocanada de ilusión a un 2020 cargado de malas noticias.

Muchos estarán deseando que transcurran unas semanas más para desempacar el arbolito o salir a comprar lana. En realidad, todos estamos urgidos de un cambio.

Ojalá estos precoces aires navideños también enciendan la conciencia de nuestros gobernantes, políticos, empresarios, líderes religiosos y sindicalistas.

Que estas luces, que poco a poco irán convirtiendo al país en un enorme pesebre calienten las fibras de quienes tienen decisiones muy necesarias en sus manos.

El gobierno y el Congreso convocaron a 70 organizaciones a sostener, a partir de este viernes, un diálogo nacional para evitar una crisis sin precedentes. Dicho llamado hay que atenderlo con humildad, apertura y sacrificio. No nos decepcionen; no sea que el próximo año veamos luces de emergencia encendidas muy temprano por su falta de patriotismo.

rmatute@nacion.com