En la compuerta del camión, pintado en amarillo, dice Asecan-Conavi. Riegan herbicida a presión. Los vi a 200 metros del río Ciruelas, en los espaldones de la radial del aeropuerto Juan Santamaría a la ciudad de Alajuela, y en un paredón anterior al puente del río Virilla, camino al Aeropuerto. O sea que, con la lluvia, ese veneno letal cae directamente a sendos ríos. Como ya están dañados, y el Tárcoles más, creen que nada se pierde si continúa la rutina administrativa y empresarial de contaminarlos aún más, y al mar también. Es que no podemos privarnos de los últimos "adelantos" ni de que algún amigote gane la licitación de tales productos.
Aparte de la erosión provocada en muchos casos (sobre todo en paredones) y de la basura emergente allí acumulada, el envenenamiento se torna altamente peligroso. Pasa como un plantío de helechos al norte de Alajuela, en cuyo subsuelo están los mantos de agua de que se nutren y nutrirán muchos pueblos. Juan José Sobrado es el portavoz contra ese crimen de lesa naturaleza y de lesa humanidad.
Razón de ser. Uno de los problemas más serios del país es hoy la contaminación de las aguas ( La Nación , 11/7/02). Aquí radica la segunda razón de ser y el futuro del Instituto de Acueductos y Alcantarillados. Semejante mal debe atacarse ya. Que suban las tarifas, aunque haya bloqueos. Sin recursos, esta bomba de tiempo no puede desactivarse. En escala internacional, en contaminación de las aguas Costa Rica ocupa uno de los últimos lugares del mundo.
El daño lo está haciendo el propio Estado en las orillas de las carreteras por medio del Conavi, que todos pagamos para la construcción y reparación de las vías, no para que riegue herbicidas, contamine y destruya la vegetación y la estética natural. Además, su pernicioso ejemplo se está convirtiendo en práctica generalizada. Del cuchillo y la orilladora pasan al herbicida. La educación ambiental está tocando a las puertas. El envenenamiento de las aguas y la degradación del suelo pueden ser peor que la ya irracional deforestación a que se ha sometido al territorio nacional.
Integridad . ¿Querrá don Abel Pacheco frenar estas cosas? ¿Lo dejarán los grupos y la falta de coraje del costarricense para poner las cosas a derecho? ¿Y qué hace con Asecan-Conavi el Ministerio de Obras Públicas y Transportes, de quien dice Édgar Espinoza que es muy ejecutivo? Ciertamente, Costa Rica necesita ejecutivos, más también hombres y mujeres íntegros, que se empeñen en ir de lo pequeño a lo grande y dar continuidad a lo que emprenden, que sepan colocar la última piedra aunque caigan mal y les quiten la palabra.
Si se pierde el horizonte de la patria, seguiremos siendo un pueblón de oportunidades y mercaderes.
El nuestro es un país que ostenta el 4 por ciento de la biodiversidad del planeta, pero algunos le aplican una ley suicida: que la naturaleza se cuide sola. Y desde el punto de vista económico, esta biodiversidad constituye una mina, si se sabe dirigir el ecoturismo científico. Por lo mismo, urge educar a las generaciones jóvenes para crearles esa consciencia que nos libre de los daños del ecosistema. Tal vez doña Ástrid Fischel, ministra de Educación, acoja esa inquietud, que es la de muchos. Asimismo, el Ministerio de Agricultura y Ganadería puede emprender una campaña educativa para que agricultores y ganaderos cambien el uso de herbicidas por el cuchillo y la orilladora. El país necesita aprender el lenguaje de la naturaleza: la conservación. Ella se cuida sola, siempre y cuando no se la destruya y se respeten sus leyes.
Vale la pena hacer aquella limpieza de carreteras de otra forma. Se puede si se quiere.