Hace 130 años, nació en San Ramón de Alajuela Alberto Manuel Brenes Mora, quien creció a la sombra de la exuberante vegetación de su tierra natal y aprendió a querer la naturaleza. De muchacho laboró en la botica del doctor Hine, siempre en San Ramón, donde aprendió las primeras lecciones de botánica, en particular de las plantas que podían tener poder curativo.
Terminó la secundaria en el Liceo de Costa Rica, donde sobresalió. Antes del bachillerato ya tenía en su haber una buena colección de especímenes de herbario. Su interés por las ciencias naturales motivó al gobierno de don Bernardo Soto a otorgarle una beca de estudios en Francia, en La Sorbona, donde estudiaron el Dr. Clodomiro Picado y el mismo Luis Pasteur. Tiempo después se trasladó a la Universidad de Ginebra, Suiza, donde obtuvo el doctorado en Ciencias Naturales.
Contra la adversidad. Regresó a Costa Rica gracias a que el presbítero José Piñeiro y Gil, cura de San Ramón, cubrió los costos del pasaje, pues el joven Brenes sufrió serios problemas económicos en el extranjero. Una vez en Costa Rica, trabajó como profesor en la Escuela de Farmacia, en el colegio San Luis Gonzaga de Cartago, en la Escuela Normal de Heredia y en el Museo Nacional.
Fue en el Museo, como encargado de la Sección de Botánica, donde se realizó a plenitud como científico, ya que le permitió explorar las montañas ramonenses donde recolectó más de 20.000 especímenes de herbario, y descubrió muchas especies de plantas nuevas para las ciencias. De acuerdo con uno de los botánicos más ilustres del siglo XX, el Dr. Paul Stanley, quien fuera director del Museo de Nueva York, pocas personas han recogido tantas plantas en una sola región del continente Americano como don Alberto Brenes. Botánicos eminentes como Stanley han dedicado más de dos docenas de especies de plantas a este botánico nacional.
Reconocimiento. Hace 30 años la Asamblea Legislativa de Costa Rica, con motivo de la celebración del centenario de su nacimiento, lo declaró Benemérito de las Ciencias, como una forma de inmortalizar su nombre y su obra. En su tierra natal, San Ramón, el parque de la ciudad y la escuela del barrio Belén llevan su nombre; también lleva su nombre la revista Brenesia de historia natural del Museo Nacional. Pero quizá el mejor tributo que los ramonenses y, en general, el pueblo costarricense le ha brindado, es la conservación de parte de las montañas por donde anduvo este sabio naturalista. Este año también se cumplen 25 años del establecimiento de lo que se llamó Reserva Forestal de San Ramón, que desde 1993 lleva el nombre de Reserva Biológica Alberto Manuel Brenes.
Esta Reserva Biológica, administrada por la Universidad de Costa Rica, cuenta con una estación biológica, donde cientos de estudiantes, principalmente universitarios, y científicos llegan a aprender y a continuar la tarea de descubrir los secretos de esos bosques, iniciada por el Benemérito de las Ciencias doctor Alberto Ml. Brenes Mora.
(*) Biólogo