Pagan poco y cobran mucho. Así se puede resumir lo que hacen los bancos estatales y privados en Costa Rica con las tasas de interés.
Porque, entre las que pagan a los ahorrantes y las que cobran a los deudores hay en este momento un abismo de unos 10 puntos en promedio.
Así, los banqueros estatales y privados están engordando sus ganancias en una forma que parece desproporcionada a lo que manda el mercado, a lo que pasa en la economía.
Se lo dijo el ministro de Hacienda, Leonel Baruch. También les pidió que bajen las tasas que cobran, pero por un oído les entró el llamado y por otro se les esfumó.
En esto decepciona ver que están haciendo negocio más de la cuenta a costa de la clientela, de costarricenses. Porque el ejemplo que puso el Ministro ayer es dramático.
Según él, si alguien tiene un préstamo de ¢10 millones por una casa, bien podría estar pagando por mes ¢40.000 menos que hace dos años. Esos ¢40.000, sin embargo, entran a las ganancias de los bancos. Señor lector, ¡mejor no imagine cuántos créditos por ese monto existen en vivienda!
Decepciona, también, ver que el Gobierno no puede hacer nada para proteger al usuario. Está atado de pies y manos, y ni el Presidente de la República, que prometió intervenir en el asunto en octubre para presionar por una baja en los intereses, ha logrado convencerlos por las buenas.
¿Es que el Estado quedó desprotegido, sin armas, para intervenir cuando hay abusos? Si es así, es hora de crearlas. Mientras tanto, gracias, señor Baruch, por exponerlos públicamente.