Nunca antes se había cuantificado cuánto perdemos los costarricenses por las presas: $590 millones solo en el 2009 –un 2% del producto interno bruto–, según una investigación de Arlette Pichardo y Marco Otoya, de la Universidad Nacional. A eso sumaron otros $53 millones por combustible quemado de más, lo cual dio un total de $643 millones (¢350.000 millones) desperdiciados por congestionamiento. Ese dinero es todo el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas y Transportes.
El problema de este gasto es que va en acelerado aumento pues los investigadores iniciaron el estudio en el 2005, año en que se desaprovecharon $550 millones y, cinco años después, eran $40 millones más.
Al traducir millones a minutos de vida, una encuesta de la Contraloría de la República, en el 2015, dio luz sobre cuánto consumen los costarricenses en ir y venir a diario de sus trabajos: la mayoría se lleva dos horas o más. A ello, se agrega otro estudio de la Corporación Andina de Fomento el cual demostró que el tiempo de viaje promedio de un bus en San José es 1,5 veces mayor al de un auto, lo cual, ahuyenta a muchos del transporte público.
Hay más estudios. Una tesis de licenciatura de la Escuela de Economía de la Universidad de Costa Rica, titulada “Estimación del costo mínimo promedio de la congestión vial en la Gran Área Metropolitana” (2014), midió cuánto se tarda en avanzar un kilómetro en horas pico. La vía de acceso a Heredia es caótica: 4,56 minutos. Le sigue la entrada de la Florencio del Castillo a Curridabat (3,14), la Circunvalación (2,17) y General Cañas (1,69).
El Programa Estado de la Nación ha advertido múltiples veces cuán serio es el problema de las presas y en el 2014 alertó de una explosión vehicular sin atender, pues entre 1980 y el 2014 la flota creció 673% y, solo la de los autos particulares, 915%. Mientras, la inversión en infraestructura es mínima ante tanto carro.
Al final, el impacto es gigante: cada año, los habitantes de la GAM pierden 15 días atrapados en las presas, según dio a conocer el Ministerio de Vivienda en el 2014 con base en un informe de Cid-Gallup.
Estudios sobre el problema del congestionamiento, evidentemente, sobran. Lo que falta son acciones y obras del Gobierno y los municipios para sacarnos de estas presas.