El arte costarricense de lo que podría llamarse el capitalismo tardío es una manifestación artística que en ocasiones responde con mucha sinceridad a lo que nuestra sociedad vive. Ejemplo de ello es la exposición que se exhibe en la Galería Nacional del Centro Costarricense para la Ciencia y al Cultura (Museo de los Niños) de los artistas Leda Astorga y Rodolfo Stanley, la cual surge, con el nombre de “Bailongos”, con una actualidad que asombra.
Las imágenes que recrean ambos artistas apropiándose de la realidad social son reflejo claro de los decepcionantes textos que los medios de comunicación nos lanzan día a día exponiendo la situación imperante en nuestro medio. Todos los días leemos, vemos y escuchamos, el proceso de decadencia que sufre la Costa Rica que en otro momento fuera ejemplo de limpieza física y moral, en dirección hacia una sociedad deteriorada por la corrupción y la pérdida de búsquedas trascendentales. No es espacio para analizar con profundidad las causas del retroceso, pero lo que sí es importante es que, ante el proceso de desvalorización, el arte, que en otro momento fuera acusado, con justa razón, de “edulcorante” por algún jurado extranjero, surge denunciante en las imágenes de dos veteranos artistas, más preocupados por explicar el entorno poniendo un espejo en nuestra cara, que por expresar búsquedas estéticas.
El análisis de estas le corresponde a nuestro maestro el Dr. Aurelio Horta, crítico de arte de este periódico. Por ahora, no podemos permanecer en silencio ante una muestra que expone con excelente humor, de parte de Astorga y mucha acidez, Stanley, la actitud banal del costarricense de cara al siglo XXI. Las manifestaciones culturales siempre fueron, junto la educación, el ariete con el que Costa Rica se enfrentó a todas las globalizaciones, invasiones culturales e ideológicas y otras influencias. Ambas, manifestaciones, la educación y el arte fueron abandonadas por los políticos de turno, desfinanciando las instituciones que las protegían bajo la consigna de darle prioridad a las económicas, porque pareciera que para ellos, el hombre si vive sólo de pan. Aun así, el arte surge valiente exponiendo la superficialidad de los postulados vivenciales de algunos sectores de la sociedad costarricense, dentro de las formalidades artísticas de un arte que da paso a las culturas populares como respuesta a un momento histórico aún sin definición.