El 12 de mayo del 2000, Mainor Gerardo salió de San Isidro de Pérez Zeledón. Iba, junto con otros 7 muchachos, rumbo a Estados Unidos como “mojado.” Su padre había hipotecado su casa para pagarle al “coyote” los $4.500 que pedía para poner a su hijo al otro lado de la frontera. El 20, Mainor lo llamó de México para informarle de que a las 4 de la mañana del día siguiente salían para la frontera. Era la última vez que R.D.C. oiría a su hijo.
El 28 de mayo, uno de los compañeros de su hijo llamó por teléfono a su suegro para que le avisaran a su padre que Mainor había muerto. Sin embargo, dos “coyotes” mejicanos, uno desde México y el otro desde Arizona lo llamaron para decirle que Mainor estaba vivo. Que “no le hiciera caso” a los que decían lo contrario.
Desde entonces, el padre de Mainor dedicó su vida a buscar a su hijo. Sin embargo, fue un cónsul de Costa Rica en Nueva York quien, finalmente, determinó que los restos de un muchacho con la dentadura compatible con la de Mainor estaban en el Bring Funeral Home de Tucson, Arizona. Pruebas de ADN de su madre confirmaron que Mainor había muerto. Su padre no sabe si se le hizo una autopsia. No sabe de qué murió, pero dice que “seguro murió de hambre o de sed o tal vez de soledad.”
Triunfó la pobreza. El jueves 23 de abril de 1968, La Nación informaba de que “se extendió la huelga juvenil contra ALCOA y hubo actos de violencia contra el edificio de la Asamblea y saqueos para “crear conciencia revolucionaria.” Don Pepe Figueres felicitó a los diputados que votaron a favor del contrato de ALCOA diciendo: “No podemos temer por muchedumbres.” Sin embargo, la muchedumbre ganó. La inversión de ALCOA iba a aumentar en el 33% la totalidad de la inversión en el sector industrial, un monto superior al de las 10 fábricas industriales más grandes juntas que tenía Costa Rica.
No obstante, triunfaron los promotores de la pobreza. Lograron evitar la exportación de aluminio pero, malditos sean, también lograron exportar a Mainor y a miles de otros jóvenes porque no encuentran sustento en la tierra que los vio nacer. Solo el coyote R.J.L. aseguró haber introducido a Estados Unidos a más de 1.500 costarricenses.
Recientemente volví a Pérez Zeledón y es imposible no reconocer el deterioro en la actividad económica de ese otrora pujante cantón. Por eso se fue Mainor. Por eso se sigue desangrando el cantón. El padre de Mainor nos relató que “la próxima semana hay un viaje de 60 muchachos.” Calcula que salen aproximadamente 120 al mes. “Los lunes,” dice, “hay en el parque, por lo menos, 20 coyotes.”
Lo que tienen en común algunos medios que hoy buscan el escándalo y ambientalistas que quieren lucirse con los grupitos del 68 es hacerles el mismo daño a las 253 familias empobrecidas de Las Crucitas y, de paso, negarle al estado un ingreso de $70,3 millones en impuestos.
¿Celebrar la pobreza? Esta gente tiene algo podrido en la cabeza: en abril de 1998, la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR convocó a un concurso con un premio de ¢100.000 para celebrar la “manifestación estudiantil.”¿Cuál será el fenómeno psicológico que permite celebrar y premiar la pérdida de la riqueza que ALCOA dejó de generar para el país? Es compatible con un estado anímico saludable celebrar y premiar la riqueza, pero ¿celebrar la pobreza?
ALCOA, United Brands, el Distrito Financiero, el Canal Seco, el “combo” y ahora Las Crucitas son hitos. Una especie de gradas en el descenso de este pueblo hacia un creciente empobrecimiento. El reporte del Foro Económico Mundial del 2005 coloca a Costa Rica en el puesto 20 en “fuga de cerebros” entre 104 países (cifras bajas son mejores).
Más y más Mainors abandonarán su patria. Más y más familias sufrirán la pérdida de un ser querido. Se nos están yendo los jóvenes, pero estos cavernícolas seguirán, ufanos, en su marcha macabra en las calles y ahora en los medios, imponiendo su voluntad contra cualquier medio de enriquecimiento. Contra la globalización, contra el TLC, contra cualquier cosa. Siempre y cuando sea contra el progreso.