Irónico. Costa Rica dice ser uno de los pocos países del mundo que tiene prohibido el “aleteo” de tiburones, pero, a la vez, es un gran exportador de aletas: 533 toneladas el año pasado, la mayoría a Asia, según cifras oficiales. ¿Cuántos escualos murieron para producir un envío tan enorme? Miles, si se toma en cuenta que el peso promedio de un animal es de 20 kilos y que sus aletas representan apenas el cinco por ciento de ese peso, es decir, un kilo. Unos pocos cálculos, entonces, nos dan una idea de cuántos tiburones hubo que matar para exportar 533 toneladas: ¡533.000 animales!
Eso, solo en el territorio marítimo de Costa Rica. La pregunta obvia es: ¿hasta cuándo aguantará nuestro mar tanta extracción de tiburón?
O ¿en cuánto disminuyó en los últimos años la población de esos peces en nuestra zona?
De seguro que en miles, porque los datos oficiales evidencian que la pesca se disparó en los últimos diez años. Por ejemplo, en 1994, en los puertos del Pacífico se reportaron desembarques de aletas por un total de 20 toneladas; en 1998 subió a 217 y, aunque no hay cifras recientes, la sola exportación de 533 toneladas dice mucho.
De ahí, que se impone, ya, que los diputados se decidan a reformar la Ley de pesca y caza marítimas . El por qué es urgente esa reforma lo dice el año en que se promulgó la legislación: 1948. Es urgente porque no es delito, por ejemplo, el “aleteo”, que implica pescar al tiburón, cortarle las aletas (que se venden en los países asiáticos a $256 la libra para preparar sopas) y lanzar el resto del animal al mar, vivo, para ser devorado por otros. Masacre.
Costa Rica, que se vanagloria de no permitir el “aleteo”, solo tiene un reglamento para “evitar” esa práctica. Un reglamento que obliga a inspeccionar barcos, pero, si no hay quien lo haga, permite que el capitán aporte una declaración jurada de que no hubo “aleteo”... (¿?).
En fin, un reglamento con ese y otros portillos que facilitan la matanza indiscriminada de tiburones.
Los diputados tienen el poder para poner fin, ya, a este negocio millonario.