Opinión

Al maestro, con cariño

La Navidad es la gran vendimia de la gratitud

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La felicidad de un hombre es proporcional a su capacidad de gratitud. Una persona es feliz en la medida en que su vida se vea irrigada por ese inefable sentimiento que es el agradecimiento. Estar agradecido significa, en primer lugar, tener conciencia de los dones que nos fueran concedidos, en segundo lugar, honrarlos con nuestro trabajo y disciplina. Compadezco al hombre que no haya nunca experimentado la gratitud, con Dios, la patria, los amigos, los padres o siquiera consigo mismo. El resentido se pregunta: ¿por qué tienen los demás todo lo que yo no tengo? El hombre agradecido invierte el cuestionamiento: ¿por qué no tienen los demás todo lo que yo tengo?, y se aboca a compartir con el mundo sus bendiciones.








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