Se ha desatado entre los ticos una gran euforia por el Xenical, la revolucionaria pastilla de Roche para adelgazar.
No obstante, ese delirio se puede convertir muy pronto en decepción si la gente no toma las precauciones del caso.
Hace poco, vuelto loco por la pastilla como si esta fuera un cheque en blanco para hartar, un señor se apretó media libra de chicharrones y, casi sin darse cuenta, se obró en los pantalones.
Mejor dicho, se hizo la gracia en todo el traje entero y más allá porque, hasta donde tengo información, la pastilla es implacable en ese sentido si no se acatan ciertas instrucciones nutricionistas.
Como ese accidente ocurrió hace poco en un respetable club social, los apuros de la víctima por encontrar un baño, y los de la gente por hallar una ventana abierta, fueron de antología al extremo de que, según parece, dos semanas después todavía se escucha el espanto de los invitados tratando de alcanzar una puerta de salida o zona neutral.
Para no verme yo en el mismo aprieto, pues también muero por los chicharrones, la natilla, el tocino, los huevos a la ranchera y el tres-leches --todo a la vez--, el doctor Luis Carlos Ramírez Z., uno de los endocrinólogos más eminentes de América Latina y, por supuesto, muy al tanto del uso del Xenical, me explicó bien cómo es la vaina.
Si bien califica el producto como un hito en la historia de la medicina, sobre todo si se le compara con las anfetaminas, que causan taquicardia, insomnio e irritabilidad cuando se les emplea con ese mismo fin, el Xenical tampoco es mágico: hay que respaldarlo con asistencia médica.
El efecto adverso del Xenical, o sea, la diarrea grasosa y monstruosa del señor de marras, no ocurrirá si se respeta, por ejemplo, la recomendación de tomarla sin abusar de las grasas, cuyo 30 por ciento se queda en las heces.
Pero si uno la ingiere en medio de un festín de huevos fritos con mantequilla, choricitos, mayonesas y quesos derretidos, la soltada de ruedo, donde menos se lo espera, será inminente y descomunal.
Además, el objetivo de combatir la obesidad mediante la pastilla se verá gravemente frustrado debido cabalmente a la falta de moderación a la hora de comer.
Y se verán frustradas también otras ventajas de la pastilla, como las de reducir el colesterol, los triglicéridos y la presión arterial, según estudios realizados en Costa Rica, Estados Unidos y Europa Occidental
Hace poco, un distribuidor rural de Xenical me comentaba precisamente de la locura en esas regiones por la pastilla. Sin embargo, ¿cuánta gente tendrá en cuenta la importancia de usarla correctamente? Y como consecuencia ¿ en qué medida más bien no se desilusionará de ella?
Las ventas del producto han rebasado aquí las expectativas iniciales. Extraoficialmente se presume que el primer mes se vendieron alrededor de ¢30 millones, y el segundo, ¢60 millones.
El tiro entonces es, si usted se va a dar una comida más o menos, qué se yo, su chuletona a la chimichurri con cheescake de fresas, pues a tomarse la pastilla se ha dicho. Pero si se le va la mano, o la lengua, y se la toma habiéndose zampado todo el bufé, lo más recomendable entonces es que lleve un juego de pañales, un spray de violeta extrafuerte y la póliza de incendios.