Opinión

Al Grano

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ste fin de semana me encontré con unos jóvenes campesinos de manos rudas y brazos nervudos que, hace poco, dejaron de amasar la tierra feraz de las faldas del volcán Irazú para dedicarse a un trabajo diametralmente opuesto: fabricar calzones y talladores en la zona industrial de Cartago.








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