Soy epiléptico y estoy en control con un excelente médico en la Clínica de Alajuela (lo digo por su preocupación en mi caso).
Solicito las citas tarde, por cualquier contratiempo a causa de mi enfermedad, pero trato de llegar temprano. El 28 de mayo tenía cita a las 9:30 a. m. Llegué a las 7 a. m., pero me dijeron que no me atenderían hasta la hora indicada. Salí a caminar, caí con una descomposición y sufrí varios golpes. Volví a la hora indicada, pero me atendieron una hora después. Después de consultar, pedí cita tarde para ir más tranquilo, pero me dijeron: "Solo hay lugar a las 7 a. m.". ¿Tiene esto lógica?
A la llegada entregué una receta en la farmacia. Fui por la medicina (sin la cual no puedo estar) a las 11:30 a. m. y me dijeron: "Ya casi se las doy". Esperé media hora; pregunté, pero no estaban. ¡Debo volver otro día! Todavía el 1.° de junio no habían llegado.
Ya una vez me quejé en la CCSS, llamaron a la clínica y contestaron que no sabían que eran para comprar, pese a que las había estado retirando desde mucho tiempo atrás.
De regreso caí de nuevo y recibí más golpes. Llegando a la casa volví a caer, me llevaron al hospital de Grecia con las rodillas hinchadas y heridas en la cara, y lo primero que me preguntaron fue: "¿Se está tomando el medicamento?".
¡Despierten costarricenses, dejen de quejarse y hagan algo, que con trabajadores como estos el país jamás podrá avanzar y menos salir del subdesarrollo!
(*) Profesor