
Una irritación en la piel, una roncha o una picazón suelen parecer molestias menores que muchas personas intentan resolver por cuenta propia. Es común recurrir a cremas recomendadas por familiares, productos vistos en redes sociales o tratamientos que alguna vez funcionaron para otra persona.
Sin embargo, Francis Orozco, especialista en piel y esteticista de la Clínica Hikma y parte de la red médica de MediSmart, advierte que el uso inadecuado de tratamientos dermatológicos puede alterar la piel, empeorar enfermedades y dificultar el diagnóstico correcto.
Lo que debe saber
- La piel es una barrera protectora que puede dañarse fácilmente.
- La automedicación puede agravar el problema en lugar de resolverlo.
- No todas las lesiones cutáneas son iguales y requieren valoración médica.
La piel es el órgano más grande del cuerpo y funciona como una barrera esencial frente a infecciones, sustancias irritantes y cambios ambientales.
Cuando se utilizan cremas o tratamientos de manera incorrecta, especialmente corticoides, antibióticos o productos irritantes, esa barrera puede debilitarse y provocar consecuencias que van más allá de un simple brote cutáneo.
Entre esas consecuencias aparece la dermatitis, un proceso inflamatorio de la piel que puede surgir por factores internos o externos. Sus síntomas más frecuentes incluyen:
- Enrojecimiento
- Descamación
- Picazón
- Lesiones cutáneas variables
“El uso incorrecto de cremas, ungüentos o lociones representa un problema frecuente y potencialmente perjudicial, ya que estos productos son medicamentos y no deben utilizarse sin criterio médico”, explicó Orozco.
“Una crema mal usada puede transformar una irritación leve en un problema crónico”, agregó.
Riesgos de la automedicación
Alteración de la barrera cutánea: El uso inadecuado de tratamientos puede afectar la función protectora de la piel, favorecer la pérdida de hidratación y aumentar la vulnerabilidad a agentes externos.
Mayor riesgo de infecciones: Una piel debilitada es más susceptible a infecciones bacterianas, virales y por hongos.
Atrofia cutánea: El uso prolongado de corticoides tópicos puede adelgazar la piel y volverla más frágil.
Irritación y sensibilización: Algunos productos pueden causar ardor, enrojecimiento o nuevas dermatitis, como la dermatitis de contacto.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que las enfermedades de la piel afectan a aproximadamente 2.000 millones de personas en el mundo.
Ante síntomas persistentes o lesiones cutáneas, los especialistas recomiendan acudir a consulta médica para determinar si se trata de dermatitis, una infección, una reacción alérgica u otra enfermedad dermatológica.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?
- Personas con antecedentes familiares de alergias o enfermedades cutáneas
- Niños con dermatitis atópica
- Adultos entre 30 y 60 años con dermatitis seborreica
- Personas expuestas a químicos o irritantes
- Pacientes con diabetes, VIH o trastornos autoinmunes
“La automedicación dermatológica puede parecer una solución rápida y accesible, pero también puede empeorar enfermedades, favorecer infecciones y retrasar diagnósticos importantes”, advirtió Orozco.
El especialista ejemplificó el riesgo con los casos de tiña, una infección por hongos en la piel.
“Si una persona se automedica con betametasona tópica en lugar de recibir antimicóticos adecuados, puede notar una mejoría aparente al inicio. Sin embargo, la infección no desaparece y con el tiempo puede empeorar o cambiar de aspecto, dificultando el diagnóstico”, explicó.
Recordar que no todas las lesiones cutáneas son iguales y que cada una requiere un tratamiento específico es clave para evitar daños innecesarios y garantizar un adecuado cuidado de la piel.
