Con la típica timidez de un abuelo apenado por el regalo que no esperaba, César Ernesto Chacón agradeció a Dios, por la una casita que sustituyó la demolida por el par de terremotos en su país, El Salvador.
El anciano, su esposa y unos 900 salvadoreños más se beneficiaron con las 150 casas que la ciudadanía costarricense entregó al pueblo salvadoreño.
Así se intentó paliar la destrucción heredada por aquel par de violentos terremotos, que causaron la muerte de unas 1.500 personas y barrió con ciudades enteras en esa vecina nación.
La ayuda llegó a El Salvador gracias al trabajo que coordinó la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR), al que se unió el programa "Un techo para el Salvador", impulsado por empresas como La Nación, Cormar, Banex, JBQ y Teletica, con un aporte de 28 casas.
Entre estas firmas y entidades como clubes rotarios lograron recaudar en cinco meses y medio el dinero suficiente para un total 150 casas, cada una con un valor de $1.900, precio de costo.
De las casas, 100 "se fueron" por tierra hasta El Salvador, por las empresas Cormar y Unisola.
Las viviendas, inauguradas el miércoles anterior, están en Armenia, departamento de sonsonate. Cada inmueble cuenta con agua, electricidad y 36 metros cuadrados de construcción.
La escogencia de los beneficiados estuvo a cargo de la Fundación Agape y la Asociación Industrial Salvadoreña (ASI).
Los organizadores de la ayuda acordaron permanecer como grupo permanente, para brindar auxilio similar en eventuales emergencias y catástrofes.