La Fortuna. Aquí no hay playa, pero es uno de los destinos más buscados en los días de Navidad y fin de año.
El área del volcán Arenal, en La Fortuna de San Carlos, luce el cartel de completo.
Turistas de Costa Rica, pero sobre todo de Estados Unidos, Canadá, Alemania, España e Italia, disfrutan este período de los atractivos naturales y de aventura que ofrece la zona.
Ayer y antier nadie pudo ver el volcán pues densas nubes lo cubrieron y descargaron a ratos ráfagas de lluvia.
A pesar del tiempo, más de 4.000 visitantes llegaron desde el 18 de diciembre, lo que hizo que La Fortuna alcanzara el 95 por ciento de ocupación hotelera.
Según el jefe de la Policía de esa comunidad, Arnoldo Castro, cuando el turismo aumenta en San Carlos, los robos disminuyen. "Desde hace diez días no hemos tenido ningún reporte de robos", señaló.
Además de admirar el coloso, en la zona oeste del lago Arenal se puede practicar el windsurf . Un grupo de jóvenes llegados de Nueva York recibían ayer, a las 11 a. m., unas clases por $55. Hacía mucho viento y algunos no podían ni levantar la vela.
Hora y media más tarde, al otro lado del lago se ofrecían paseos en bote por ¢8.000 y ¢15.000.
A lo largo del camino, en algunos trechos más adecuado para el paso de cabras que de vehículos por la cantidad y profundidad de los baches, cascadas, ríos y selva virgen decoran la estampa.
El extranjero llega buscando aventura, y quizás esos huecos y la falta de señalización pueden resultar parte del atractivo.
Como recompensa a los avatares de la vía, una manada de pizotes cortó el tráfico y todos los que por allí pasaban se bajaron de sus vehículos y caminaron entre los simpáticos animales, que hacían todo tipo de gracias para obtener comida a cambio.
Para verlo todo desde lo más alto de la zona, se ofrece al visitante un teleférico. Recorrer el bosque en cuadraciclo o a caballo son otras opciones para sentir más de cerca la naturaleza.
Una opción de mayor riesgo es recorrer los puentes sobre los árboles, hacer rappel o canopy .
Hay muchos operadores pero se alega que no todos cumplen los requisitos de seguridad. "En algunos lugares escasean los permisos y se engaña al turista", dice Abelardo Chacón, encargado de turismo de aventura y del insectario del proyecto turístico Arenal Mundo Aventura.
Los más sibaritas encuentran gran satisfacción en las aguas calientes que bajan del volcán, y en algunos hoteles hasta se ofrece la posibilidad de degustar un coctel en el agua, mientras se disfruta, si las nubes lo permiten, de las maravillosas vistas del imponente e inquieto Arenal.