Una inusual ola de violencia cobró, entre las 7:20 p.m. del lunes y las 8 a.m. de ayer, la vida de cuatro hombres y una mujer en Heredia y San José, según reportes de las autoridades judiciales.
Un adolescente de 17 años mató a su padre a balazos y luego se suicidó. Los cadáveres de dos adultos aparecieron flotando en dos riachuelos distintos y, además, una madre falleció a consecuencia de una severa golpiza.
De esos hechos, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) solo dio por indagado y concluido el caso de Stanford Brown Forbes, de 43 años, ultimado de varios disparos por su hijo Michael Jamal Brown Stangelald, en la habitación número 6 del Nuevo Hotel Central, en el centro de San José.
Muertes misteriosas
La muerte también se paseó por Desamparados y Goicoechea (San José), así como por Santa Bárbara de Heredia.
De acuerdo con informes en poder del OIJ, una mujer, a quien identificaron como María de la Cruz Ruiz Gutiérrez --de 42 años--, falleció súbitamente a las 5:18 p.m. del lunes anterior, en la casa de uno de sus hermanos, en barrio Valencia de San Rafael Abajo de Desamparados.
El deceso sobrevino solo tres días después de haber sido violentamente vapuleada por un desconocido en Aserrí, donde vivía desde hace varios meses.
"Mi hermana tenía patadas, puñetazos y lesiones por todo el cuerpo. Le dieron duro, nos dijo un agente del OIJ que hizo una inspección de su cuerpo", relató ayer Juan Ruiz, hermano de la víctima.
Según dijo, la mujer fue llevada en malas condiciones al hospital San Juan de Dios, pero luego de una larga espera en la unidad de emergencias la dieron de alta.
"La tuvieron hasta la medianoche del viernes pasado para atenderla y el sábado la mandaron para mi casa con unas pastillas para el dolor... Ahí tengo la bata con la que venía", se quejó Ruiz, quien anunció que pedirá a las autoridades indagar si hubo negligencia o no en la atención de su hermana.
El encargado de la parte quirúrgica de Emergencias del San Juan de Dios, Wágner Ramírez Avila, dijo desconocer el caso, pero no descartó su investigación.
Aunque insistió en que debía ser el director del centro de salud, Manrique Soto Pacheco, quien podía ampliar detalles del caso, ayer no fue posible localizar al funcionario.
La policía judicial también investiga el hallazgo de dos cadáveres --solo uno de ellos identificado-- en riachuelos situados en El Alto de Guadalupe y San Juan de Santa Bárbara de Heredia.
En el primer caso se trató de un hombre de aproximadamente 40 años de edad, tez blanca y con una cicatriz similar a las causadas por una operación de apéndice. No portaba documentos de identidad.
Fue encontrado por el tráfico Luis Vargas a las 7 a.m. de ayer, quien tuvo que correr para que la corriente no se llevara el cadáver del desconocido río abajo.
La quinta víctima fue el nicaragüense Francisco Javier Ruiz Sandoval, de 28 años --desaparecido desde el domingo anterior--, cuyos restos fueron encontrados, en la quebrada Parrasití, por los niños Héctor y José Miguel Arias, quienes, inicialmente, salieron corriendo para narrar a sus padres, entre llanto, el hallazgo.
Pese a que presentaba algunas lesiones en el rostro, el OIJ esperará el resultado de la autopsia para encauzar sus pesquisas.