
Unas 20 hectáreas de flores ornamentales de exportación fueron arrasadas la semana pasada en Llano Grande de Cartago por los fuertes vientos que bajaron a más de 40 kilómetros por hora desde el volcán Irazú.
Dicho fenómeno, ocurrido entre la noche del 31 de diciembre y la madrugada del 1.° de enero, ocasionó pérdidas por unos ¢100 millones, de acuerdo con los cálculos iniciales de personeros de la Asociación de Productores de Flores (Aproflor).
Los vientos destruyeron los techos plásticos de los invernaderos y dejaron expuestas a miles de rosas, crisantemos, girasoles, astromelias, claveles, gladiolos y yerberas, los cuales se secaron por el frío que imperó durante la primera madrugada del 2004.
Sin seguro
Gran parte de las plantas ahora secas se destinaba a cubrir la demanda del 14 de febrero, día de los enamorados.
Algunas de las fincas más afectadas fueron Visaflor, LyM Ornamentales y una parcela de Alfredo Chacón. Ninguna de ellas tenía seguro, según informaron el productor Ronald Piedra y Óscar Pacheco, asesor agrícola de Aproflor.
“El INS (Instituto Nacional de Seguros) nos puso condiciones imposibles de cumplir para concedernos una garantía, por lo que no pudimos asegurarnos”, aseveró Piedra al tiempo que solicitó el apoyo del Gobierno para poder superar este momento difícil.
Indicó que acudirán ante el ministro de Agricultura, Rodolfo Coto, para pedirle que se incluya a los productores en el programa de fondos de reconversión productiva o que los ayude a crear un fideicomiso “para afrontar este desastre”.
El distrito de Llano Grande, ubicado en la zona norte del cantón de Cartago, fue el pionero en la siembra de flores ornamentales hace más de una década. Esta zona en la actualidad suministra el 60 por ciento de las flores que el pa´ís exporta.
Luis Emilio Mesa, del vivero Leitón y Mesa, se lamentó que este problema se haya presentado en el momento justo en que se preparaban para hacer un gran envío de flores a Estados Unidos destinados a la gran demanda por el día de los enamorados.
“Esto genera crisis en la floricultura de Llano Grande porque de esta producción dependen alrededor de 500 personas. Con la venta de febrero, por ser la más grande en la exportación, se sostiene la producción durante todo el año”, aseveró.
Alfredo Chacón y Jonathan Monge, otros de los afectados, habían decidido incursionar con un préstamo en el cultivo de girasoles rojos. Ellos afirmaron que sus pérdidas “son totales” (unos ¢10 millones) y que no tienen más recursos para trabajar.
Colaboró con esta información el fotógrafo Carlos González.