Los miles de galones de diesel que se derramaron sobre las aguas de Caldera, en Puntarenas, la mañana del 5 de julio, alertó al país, pero a la vez destapó deficiencias que desde hace varios años suceden en ese puerto.
Por ejemplo, tres notas dirigidas, días atrás de la emergencia, a las más altas autoridades del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico (INCOP) advirtieron sobre el estado de la draga en desuso, cuyo hundimiento provocó el accidente.
"El estado del casco es deplorable, presenta agujeros y un alto grado de oxidación, lo cual se convierte en una inminente amenaza, ya que es tal la cantidad de agua que ha ingresado a su interior que está a punto de hundirse", anotaron funcionarios del INCOP y del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), el 16 de junio.
En similares términos se redactaron dos oficios más, el 17 de junio. Diecisiete días después, con lluvias torrenciales en el Pacífico Central, la draga se hundió y el diesel se extendió en el mar.
¿Qué pasó? ¿Por qué no se acataron las recomendaciones?
Guillermo Ruiz, presidente ejecutivo del INCOP, reconoció tener conocimiento de las notas, pero dijo que él había girado instrucciones para el retiro de la vieja draga,pero estas no se llevaron a cabo.
"Precisamente, estamos investigando por qué no hubo acatamiento de la orden, para determinar responsabilidades", agregó.
No obstante, la Comisión Interinstitucional Salvemos el Estero de Puntarenas (CISE), por medio del biólogo Berny Marín, solicitó otra indagación a la Fiscalía Adjunta de esa ciudad, el 8 de julio anterior.
Casos anteriores
En el mismo documento, Marín sostuvo que al menos en diez ocasiones anteriores (desde 1996) se habían producido derrames de hidrocarburos en Caldera.
"No conozco ese informe, pero quiero decir que la administración está consciente y preocupada", sostuvo Ruiz.
Pero las deficiencias en aquel puerto del Pacífico --con gran movimiento de cruceros, atuneros y barcos mercantes en general-- también fueron detectadas por inspecciones que realizaron científicos del Laboratorio de Oceanografía de la Universidad Nacional (UNA), el 12 de noviembre de 1998.
Entre varias conclusiones, los expertos apuntaron:
* No existe un plan de contingencias. "Como consecuencia, se improvisa con el mejor criterio posible."
* No posee barreras de contención de hidrocarburos. "Por esto, cualquier derrame de combustibles no podrá ser neutralizado y afectará la zona costera."
* "Cuando hablan de medidas de seguridad se refieren, casi exclusivamente, a medidas contra incendios y no contra la contaminación."
El jerarca del INCOP reconoció que la falta de muros de contención es una de las limitaciones más serias para evitar la polución causada por el vertido de sustancias contaminantes en Caldera.