Uno de los colombianos asesinados el viernes en medio de un congestionamiento vial en Sabanillas de Montes de Oca llegó al país en 1999 junto a su familia, tras romper toda relación con una banda narco de Colombia.
Y es que esa fue la versión que Jorge Avendaño Arango, de 40 años, dio a la policía a su ingreso a nuestro país, cuando fue sometido a un interrogatorio por presentar documentos falsos ante Migración para evitar ser detectado aquí.
Al parecer, la víctima, poco antes de entrar a Costa Rica, terminó en su nación una sentencia por asuntos relacionados con narcotráfico.
"Dijo que venía saliendo de la cárcel. Que el grupo narco quería que siguiera con ellos, pero él no quería eso", explicó una fuente.
La anterior información la recibieron en el aeropuerto agentes de la Policía de Control de Drogas (PCD), quienes en ese momento indagaron el caso.
Avendaño fue asesinado junto a Juan Diego Muñoz Zapata, tico de origen colombiano, cuando viajaba en un carro. Dos hombres en una moto les dispararon.
Crimen de hermanos
Cuatro días después de este crimen, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) descubrió que los hermanos de Avendaño corrieron la misma suerte meses atrás.
Supuestamente, sus cuatro hermanos fueron asesinados en Colombia, tres de ellos luego de ser secuestrados.
El último pereció hace menos de un mes, de acuerdo con fuentes del OIJ.
Las autoridades no descartan que esas muertes estén relacionadas con la registrada aquí.
La policía también indaga un posible vínculo entre el doble crimen y otro acaecido 10 días antes en Paso Ancho, San José.
Allí, el colombiano Óscar Angulo Caicedo fue asesinado por dos hombres que viajaban en una motocicleta muy parecida a la descrita por los testigos del caso del viernes.
Por la similitud de la motocicleta no se descarta que los homicidas de Angulo sean los mismos sicarios que actuaron en Sabanilla de Montes de Oca.
¿Era parte del blanco?
Mientras las pesquisas avanzan para determinar quiénes son los homicidas, en los laboratorios de balística se analiza la trayectoria de los disparos.
Lo anterior, porque existen indicios para suponer que una bala que atravesó la cabeza de Avendaño también mató a Muñoz.
La trayectoria señala que ese proyectil le ingresó a Muñoz por el hombro izquierdo y, tras dañar varios órganos vitales, se alojó en uno de los pulmones.
Además, no hay indicios para asociar a esta otra víctima con actividades delictivas.
Este diario intentó el fin de semana conversar con la familia, pero una mujer que contestó el teléfono dijo que no darían declaraciones sobre lo ocurrido.