A los 13 años Ivette Badilla León abandonó su casa, en Tirrases de Curridabat, debido al consumo de drogas que durante muchos meses la llevó a deambular por Lomas de Ocloro y Sagrada Familia, en San José.
Esta vida la condujo a tener ciertas amistades que también eran drogadictas de la calle.
Eso le permitió conocer a Jackeline Rodríguez Ríos, de 17 años, la joven que fue asesinada y descuartizada, al parecer, por la misma persona que luego la mataría a ella de forma similar.
Parte de sus restos aparecieron hace dos semanas en ríos de San Antonio de Escazú y Desamparados. En el primer sitio fue encontrado el tronco, mientras que su brazo derecho apareció en el otro lugar.
Según Felicia León, madre de la segunda víctima, su hija constantemente salía de la casa por largos períodos a pesar de la prohibición que ella misma le tenía. "Siempre se me escapa", recordó.
León aseguró que Ivette la novena de once hermanos sí conoció a Jackeline en Lomas de Ocloro, pues en una ocasión al salir por la prensa una fotografía la reconoció.
Ivette llegó hasta el tercer grado de la escuela. A partir de ese momento su vida se desarrolló dentro de su hogar y se caracterizó por ser una adolescente tranquila.
Empero, amistades que conoció después la indujeron de acuerdo con su madre al vicio.
La última vez que esta joven fue vista por su familia fue el pasado 20 de enero.
"Solo me dijo: >hasta luego<, mamá, salió y se fue...", recordó León de aquel día.
Ocho días después un amigo la vio en Sagrada Familia junto a otros drogadictos.
La rebeldía de la menor en los últimos meses fue incontrolable. Inclusive, se fugó de un albergue.
La noticia sobre el hallazgo de una segunda víctima alarmó a León, pues pensó de inmediato en su hija.
Por tal motivo, se presentó a las autoridades judiciales para pedir más información sobre el caso.
Allí, los agentes la pusieron más al tanto. El viernes pasado la sometieron a un examen para establecer su posible ligamen familiar: los resultados iniciales dieron resultados positivos.
La policía espera que con la identificación de la segunda víctima el panorama se aclare aún más, pues existen ciertos obstáculos que impiden que el trabajo de los investigadores avance hacia el paradero del criminal.