La venta de “tiempos ilegales” o lotería panameña puede dejar buenas ganancias para los vendedores. Algunos de ellos combinan esa actividad con la venta de lotería y chances de la Junta de Protección Social de San José (JPS).
Conseguir los juegos ilegales es muy sencillo pues los vendedores se ubican en los alrededores de los mercados o recorren las urbanizaciones. A otros nada más se les llama al teléfono celular y así se reserva el número.
“Es mucho mejor negocio vender tiempos (ilegales) que la lotería de la JSP, pues tengo más ganancia y es más fácil venderlos”, explicó un chancero en Alajuela.
Indicó que por sorteo se gana unos ¢12.000 vendiendo chances o lotería, mientras que con “tiempos” ilegales gana ¢22.000.
“Tanto los vendedores como los compradores crecen constantemente pues es un negocio muy bueno”, afirmó uno de los vendedores de Ciudad Quesada, San Carlos.
Este hombre, quien no quiso identificarse para no perder la cuota de lotería que tiene de la JPS, aseguró que hay clientes que juegan ¢100.000 en un sorteo.
“Este es un juego de azar y como tal implica riesgos. En una semana perdí ¢2 millones (pues tuvo que pagar premios), pero en un solo sorteo los recuperé”, afirmó otro vendedor de San Carlos.
Solo en Ciudad Quesada unas 40 personas se dedican a vender tiempos ilegales.
En Nicoya, Guanacaste, también es normal la venta de lotería panameña o de tiempos ilegales.
“Tengo más clientes que me compran tiempos que los que me compran lotería (oficial)”, afirmó una de las vendedoras que se ubica por el parque nicoyano.
Razones
Otro de los vendedores en Nicoya explicó que prefiere vender tiempos ilegales pues no tiene que pagar por adelantado.
El hombre también vende lotería de la JPS por lo que debe invertir dinero para comprarla; sin embargo, con los “tiempos” ilegales no, pues es respaldado por un “banquero”.
En Limón, María Marenco vende tiempos frente al mercado.
“En un sorteo bueno saco unos ¢5.000 de ganancia y los ganadores en ocasiones me dan propina. Con este negocio he visto a mis seis hijos que ahora están grandes”, afirmó el jueves pasado.
Por otra parte, algunos compradores aseguran que prefieren la lotería ilegal que la oficial.
Uno de ellos es Oldemar Pérez Hernández, quien dice que gasta ¢3.000 en cada sorteo.
“Casi siempre estoy ganando dinero y le compro a diferentes vendedores”, garantizó.
Otra de los compradores es una mujer quien solo se identificó con el apellido Ugalde y compra tiempos en Nicoya.
Indicó que por sorteo acostumbra invertir ¢10.000.
“Es cierto que invierto bastante, pero cuando gano me llevo un buen premio. Lo mejor es que me pagan muy rápido pues el vendedor viene a mi casa y me deja el premio la misma noche del sorteo”, narró Ugalde.
Sobre la lotería panameña, las personas utilizan diversas formas para conocer el resultado.
Uno de los vendedores consulta el premio en Internet.
En algunos lugares escriben en una pizarra el número ganador, como en la soda Tercer Frente, en el centro de Nicoya.
Colaboró: Jairo Villegas S. y Marvin Carvajal.