Agentes de la policía judicial lo esperaron a la salida del hospital Calderón Guardia y, de ahí, Laureano Montero Romero fue trasladado directamente a la Sección de Homicidios, acusado por la muerte de su vecino José Andrés Borrasé Taylor, el 18 de noviembre pasado.
Entre las pruebas más importantes en su contra, se encuentran objetos y huellas halladas en su vivienda, en Sabanilla de Montes de Oca; entre estos hay un casquillo, una sábana ensangrentada y documentos.
Tales evidencias, y las versiones indagadas hasta el momento, conducen a la policía a presumir que Montero habría tratado de presionar a su vecino para ponerle fin a un problema por una propiedad en disputa.
Supuestamente, con ese fin contrató a por los menos dos personas, quienes llegaron a las 7 p.m. a su casa, a la misma hora a la fue citado Borrasé.
No obstante, cuando el convocado ingresó al lugar y se encontró con esa situación, pudo haber disparado en contra de Montero, quien presentaba un impacto de bala en el hígado, razón por la cual permaneció hospitalizado hasta ayer.
Tras ese primer enfrentamiento -de acuerdo con la hipótesis policial- Borrasé fue golpeado violentamente y luego trasladado con las manos atadas a una finca en La Unión de Cartago.
Allí presuntamente fue asesinado entre las 8 p.m. y las 9 p.m. de ese martes. Su cadáver fue descubierto, en las primeras horas del día siguiente, por un trabajador del lugar.
Sería un secuestro
Esta historia, empero, es confirmada parcialmente por el detenido, quien aceptó ser el autor intelectual pero no de un crimen, sino de algo más parecido a un secuestro.
De acuerdo con fuentes policiales, Montero -de 29 años- dijo haber contratado vía telefónica a dos hombres para tratar de intimidar a su vecino e, incluso, retenerlo para obligar a la familia a llegar a un acuerdo sobre la propiedad, localizada junto a la casa del ahora occiso.
Pero cuando empezó a ejecutarse el plan, las cosas aparentemente tomaron otro giro; en concreto, luego de que él resultó herido. Mas, aún así, asegura que nunca disparó contra la víctima, quien recibió cinco balazos.
Lo que resulta más confuso es que, aunque afirmó una y otra vez que quienes dieron muerte a Borrasé fueron estas dos personas contratadas, se niega a dar cualquier detalle de ellas y tampoco especifica cómo se pueden ubicar.
Según dice, teme por su vida e, incluso, esta era la razón por la cual estuvo custodiado durante su estancia en el centro médico.
En tales circunstancias es que para los investigadores no es descartable que el crimen haya podido ser llevado a cabo únicamente por el propio Montero. De ahí que será fundamental el criterio clínico sobre cuál es la resistencia de una persona con un herida en el hígado provocada por un proyectil calibre 22.
Con toda la carga
Pero después de muchas preguntas y explicaciones que comenzaron desde el mediodía y se prolongaron hasta las 5 p.m., Montero mantuvo su versión y no aportó pistas sobre los otros dos posibles participantes en el hecho.
De esta manera, por el momento es la única persona que figurará como responsable por el hecho, luego de que sea indagado hoy en la Alcaldía de La Unión, debido a que este lugar ocurrió el asesinato.
Ayer mismo, poco después de ser trasladado a la Sección de Homicidios, su compañera, Magdalena Pacheco, y el abogado Jorge González le llevaron ropa y utensilios para comer.
Sobre la mujer, agregaron fuentes policiales, no se comprueba ninguna participación ni en el plan ni en la ejecución de este pues, aparentemente, solo recibió instrucciones de Montero, sin que ella conociera la razón.