La preparación comenzó desde la madrugada. Fieles de diferentes parroquias y grupos apostólicos de la diócesis de Cartago preparaban alfombras coloridas en las calles que llevan de la catedral de Cartago hasta la basílica de los Ángeles.
Horas más tarde la imagen de la Virgen de los Ángeles pasaría por ahí. Luego de permanecer un poco más de un mes en la catedral, regresaría a su hogar, en una tradición llamada “la pasada”. Mientras esta preparación ocurría, otras personas ultimaban los detalles de la carroza en la que viajaría la imagen.
LEA MÁS: La historia de la Virgen de los Ángeles (más allá de La Negrita)
Las alfombras estaban decoradas con aserrín y broza de café que se tiñeron de diferentes colores. También había flores. Cada grupo tenía su temática, en la que trabajaron y diseñaron durante meses.
En total, 18 alfombras adornaron las calles de Cartago. La Eucaristía se efectuó a las 8 a. m. en la Catedral. Y de allí partió la Virgen de regreso. Una a una, las alfombras iban pavimentando el paso de la carroza. El paso del vehículo las destruía, pero es parte de la celebración, la intención de la belleza para recibir a la virgen, aunque se mantenga poco tiempo.
La carroza tiene una historia diferente. Este año la parroquia San Rafael Arcángel, de Oreamuno, fue la escogida para la confección del vehículo. Esta es la segunda ocasión que tienen el privilegio de hacer la carroza de La Negrita.
El diseño fue propuesto por el equipo integrado por Gabriel Calvo, Olman Masís y Lorena Calvo quienes en conjunto propusieron una lluvia de ideas. Este arduo trabajo inició a finales del mes de junio. Para sufragar los costos se elaboró una estampita y quienes la adquirían daban una donación simbólica.
“La carroza es un regalo de amor de toda la comunidad a la virgen, una confección que está hecha de madera de pino con láminas de fibra, lleva césped sintético pensando en un jardín con jardineras y floreros que llevan unas 120 docenas de flores que simbolizan los miembros de la iglesia. La representación de las puertas que dan acceso al jardín de nuestra Madre que nos toma de la mano bajo su amparo hacia la salvación del mundo entero”, explicó Gabriel Calvo.
Al llegar a la Basílica, la imagen fue recibida con música, aplausos y globos.
¿Por qué existe ‘la pasada’?
La historia se remonta a hace 243 años. A mediados del siglo XVIII, las fiestas dedicadas a la Virgen de los Ángeles no solo consistían en peregrinaciones y actos religiosos, también se prestaban para un “relajamiento en la vida cotidiana”, que reñía con las leyes de la Corona española.
En 1782, Lorenzo de Tristán, obispo de Nicaragua y Costa Rica, efectuó su visita pastoral y comprobó los “desórdenes que sucedían durante la novena a la Virgen en el edificio de la cofradía”, situado junto al santuario.
El obispo decretó que la imagen de la patrona de la ciudad de Cartago se llevase, el día anterior a su fiesta, al templo parroquial de la ciudad, donde se celebraría solemnemente una misa.
Sin embargo, con el tiempo se quiso que la imagen estuviera en su “casa”, la Basílica de los Ángeles, durante la novena y el día de su fiesta, 2 de agosto, y posteriormente se trasladara a la parroquia (hoy Catedral de Cartago). Allí estaría un mes y regresaría a su hogar.
Desde entonces, el domingo posterior al 3 de setiembre se hace la fiesta de regreso de “La Negrita” a su hogar.
