11 abril, 2008
 De Italia a Papagayo por la iglesia, Captaciones y préstamos. | FUENTE: ARCHIVO NACIONAL Y DOCUMENTOS BANCARIOS.
De Italia a Papagayo por la iglesia, Captaciones y préstamos. | FUENTE: ARCHIVO NACIONAL Y DOCUMENTOS BANCARIOS.

Las cuentas bancarias de la Iglesia Católica de Costa Rica se utilizaron para recibir dinero de particulares que se usó para prestárselo a una empresaria suiza mediante una sociedad anónima.

El dinero ingresó en las cuentas bancarias de la “Conferencia Episcopal Nal. de Costa Rica Servicios Pastorales”, abiertas en el Banco Nacional de Costa Rica.

Desde allí se giraron cheques para un préstamo por un total de $3 millones que la empresaria Ana Moscarelli pactó con el entonces administrador de Servicios Pastorales, Jorge Torres Fuentes.

Servicios Múltiples de Asesoría Sermu S. A. figuró como acreedor del préstamo, pero los pagos por esa deuda se depositaban en la cuenta bancaria de Servicios Pastorales.

Sermu S. A. la constituyeron Torres Fuentes y el entonces contador de Servicios Pastorales, Mínor Rojas Solano, el 29 de diciembre del 2004.

Los cheques entregados a la empresaria Moscarelli salían con la firma del actual administrador de Servicios Pastorales, el sacerdote Guillermo Godínez Zúñiga.

En octubre del año pasado, Moscarelli se reunió con el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor José Francisco Ulloa Rojas y negoció con él la manera en que pagaría esa deuda.

Monseñor Ulloa aseguró ayer en la tarde que la Iglesia desconocía las operaciones.

El prelado alegó que se enteraron de todo luego de que el administrador de Servicios Pastorales, Jorge Torres, murió de cáncer en junio del año pasado.

Ulloa indicó que, por exceso de confianza, sufrieron un desvío de fondos de al menos $3 millones pero que, a pesar de conocer esto desde hace nueve meses, la Iglesia no ha presentado ninguna acción legal contra los involucrados.

El sacerdote Godínez, quien sucedió a Torres como administrador de Servicios Pastorales y quien figura como apoderado de Sermu S. A., también alegó que supo de estas operaciones al morir su predecesor.

Según el sacerdote, su firma se estampó de forma fraudulenta en los cheques girados por Servicios Pastorales a Moscarelli. Admitió que no denunció el hecho.

Godínez manifestó que se incorporó a Sermu S. A. para tratar de recuperar el dinero de la Iglesia que había sido prestado sin consentimiento de la institución.

El miércoles pasado, Moscarelli demandó a monseñor Ulloa y a Godínez (entre otros) por el presunto delito de administración fraudulenta, en relación con la liquidación del fideicomiso que garantizaba el préstamo a su favor.

La empresaria alega que el valor de los bienes es mucho mayor que el de la deuda.

El excontador de Servicios Pastorales y fundador de Sermu S. A., Mínor Rojas Solano señaló ayer que antes de referirse al tema debía consultar con su abogado.

Las cuentas pastorales. Según los reportes contables que se llevaban de las cuentas bancarias de Servicios Pastorales, en esas cuentas ingresó dinero de Giovanni Bondaz, un político italiano cuestionado en su país en un escándalo de corrupción pública, de acuerdo con informes de la prensa local.

Los reportes también revelan que luego de recibir el dinero de Bondaz se emitía un cheque para Moscarelli como desembolso del préstamo.

Los desembolsos comenzaron en el 2002 con la entrega de $200.000 y continuaron hasta el 2007, cuando la deuda llegó a los $3 millones.

Según Moscarelli, el administrador de Servicios Pastorales, Jorge Torres, le indicó que el dinero provenía de inversionistas privados que lo entregaban a la Iglesia Católica para que lo administrara e identificó a uno de los inversionistas como el político italiano Giovanni Bondaz.

Como respaldo de su deuda, Moscarelli firmó un fideicomiso de garantía y endosó las acciones de los tres hoteles de Proyecto Econotur Amarilli S. A., conocido como Grupo Papagayo.

En octubre del año pasado, Moscarelli se reunió con el sacerdote Guillermo Godínez, quien le indicó que debía negociar su acreencia directamente con monseñor Francisco Ulloa.

En enero de este año, Sermu S. A. ejecutó el fideicomiso que garantizaba la deuda de la empresaria Moscarelli por $3 millones.

Así, Sermu S. A. se quedó con la mayor parte de los bienes del grupo, valorados por la empresaria en aproximadamente $30 millones.

Descargo. Luego de la entrevista telefónica con Ulloa, el prelado envió un comunicado de prensa a este diario en el que afirma que “desgraciadamente, la Iglesia se vio afectada por actos impropios y abusivos de algunos empleados (...) quienes, en forma inadecuada y con un completo abuso, incurrieron en actos de disposición de recursos mercantiles no autorizados ni relacionados con la Iglesia”.

El obispo resalta que “la Iglesia Católica no tuvo ninguna participación en esos manejos abusivos de recursos, sino que, por el contrario, fue víctima de los mismos”.