Heredia. Tener edad suficiente para portar una cédula de identidad era un inconveniente anoche en Heredia pues fueron los niños los únicos capaces de entender el lenguaje de Belinda.
La quinceañera mexicana logró lo que varias megaestrellas latinas no consiguieron meses atrás: no dejar ni un espacio vacío en el Palacio de los Deportes.
Por poco más de hora y cuarenta minutos Belinda y miles de niños y adolescentes vivieron su fiesta privada, su Fiesta en la azotea.
Con apenas un disco en el mercado y un pasado lleno de telenovelas, la joven intérprete provocó uno de los mayores llenazos que se hayan visto en actividades juveniles en los últimos años. Ya deseara Barney tal pegue.
¢44.000 por entrada
Hacía una semana que los boletos para ver a Belinda se habían agotado. Sin embargo, esto no impidió que decenas de padres recurrieran a la especulativa reventa con tal de complacer a sus desconsolados hijos, llegando incluso a pagar ¢44.000 por un tiquete VIP.
El Palacio se llenó con un ejército de clones “belindescos”, compuesto por miles de chiquillas ataviadas con la misma trenza que sirve de sello a la juvenil cantante.
El grupo nacional Código RG inauguró la fiesta y, luego, hubo un entremés bailable al estilo A todo dar con el trío Factor X.
A las 6 p. m. el griterío era señal de que el público no aguantaba más, y Belinda aplacó los ánimos con Niña de ayer, el tema que escogió para iniciar.
El escenario fue ingenioso y se dividió en tres niveles por los que Belinda y sus bailarines brincaron mientras interpretaban éxitos adolescentes como Boba niña 'nice' , Vivir , Cómplices al rescate y Ángel.
El concierto transcurrió en calma y con excelente factura técnica (pese a algunas fallas en el sonido). 'Be free' y la quemadísima Lo siento fueron las canciones que cerraron la fiesta.