Es cierto que la conocida sonrisa de Luis Fernando Crespi se apagó el domingo con su muerte, pero su público se encargó de darle la despedida que él habría querido, con mariachis, música, recuerdos y aplausos.
Crespi dijo que más que famoso prefería ser querido y ayer en sus funerales quedó claro el aprecio que los costarricenses tenían hacia él, pues además de sus amigos de la farándula, la iglesia de barrio Don Bosco estuvo colmada de televidentes, de esos que conocieron a Crespi desde el otro lado de la pantalla.
Muchos de sus colegas del medio televisivo llegaron al funeral todavía conmocionados por su sorpresiva muerte la noche del domingo, a causa de un infarto.
El templo estuvo lleno a reventar y la ceremonia fue presidida al mediodía por el sacerdote y primo de Crespi, Bérnor Rojas. Pese a las lágrimas, nadie pudo ocultar una sonrisa cuando se recordaba al animador que patentó la frase de "Qué pasó familia". Además, varias conocidas figuras de la música nacional como Sandra Solano, Paco Navarrete y Carlos y Guiselle Guzmán se unieron para cantarle la despedida a quien hasta el sábado era la cara oficial del programa Sábado feliz de Canal 7.
Con mariachis
El traslado del cuerpo de Crespi al Cementerio Obrero fue amenizado por el Mariachi Diamante de América, quienes también eran compañeros del animador en el programa sabatino.
Y es que todos coincidieron en que Crespi no habría gustado de una despedida triste, pues su espíritu alegre fue el rasgo que más lo caracterizó y por el que todo el país lo recuerda.
Periodistas, humoristas, animadores, músicos, empresarios, taxistas, vendedores y televidentes en general conformaron la comitiva que acompañó a Crespi. A su paso empleados de distintos comercios suspendieron sus labores para presenciar el cortejo.
Niños y jóvenes con su uniforme y cuadernos en mano y gran cantidad de personas mayores llegaron a despedir a Crespi y más de uno recordó sus primeros pasos al lado del también desaparecido y querido Carlos Alberto Patiño.
"Crespi era muy apreciado por todos porque siempre se preocupó por estar cerca del público. Cuando me enteré de la noticia me impresioné mucho porque lo había visto el sábado en su programa y se veía muy sano", dijo Esther Salas, quien fue a despedirlo con varios vecinos desde San Rafael Arriba de Desamparados.
En el cementerio, cuando alguien preguntó por sus familiares, un señor respondió sin miedo: "La familia somos todos, dijo Crespi". Y quienes lo oyeron no dudaron en darle la razón porque la definición de familia hecha por el animador abarcaba a todo el país.
Al final, entre lágrimas y las notas de Amor eterno , quienes llegaron al cementerio se unieron en un sonoro aplauso para aquel que vivió con una sonrisa eterna para toda su gran familia de ticos.