Alberto Cortez es un fugitivo de la espectacularidad, no le gusta hablar mucho pues prefiere que le pregunten, y siempre pide un poco de indulgencia, tanto al juzgarlo como al cuestionarlo.
Este argentino, que se encuentra en el país desde el jueves en la noche, dijo ayer en una conferencia de prensa -en el Hotel Herradura- que el poder en un país es de las personas del pueblo, no de los políticos, quienes son instrumentos, y que por esa razón es necesario recordarles que fue la mayoría la que les dio el poder.
El artista viene invitado por las Naciones Unidas, con motivo del quincuagésimo aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos y de la abolición del ejército en Costa Rica.
Según Fernando Zumbado, director para Costa Rica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, este es el primer concierto del Proyecto de Etica Cívica y Cultura Democrática que desarrolla actualmente Naciones Unidas.
Ese proyecto pretende iniciar un proceso de comunicación diferente con el fin de transformar los valores de la cultura política.
Según Zumbado, ellos se dieron cuenta de que, si bien los documentos son importantes, no todos se los leen; en cambio, con manifestaciones más universales como la música y la canción también pueden desarrollar conciencia política.
El primer escogido para efectuar ese proyecto fue Cortez, debido a que los mensajes de sus canciones siempre invitan a la solidaridad, la búsqueda de un mundo mejor y más equitativo para todos.
Cortez, intérprete de Cuando un amigo se va y Mi árbol y yo, reiteró en numerosas ocasiones su escepticismo por la política y los términos ligados con ella.
Más envejecido, con la misma sonrisa dulce y vestido de camisa amarilla, tirantes y pantalón azul, Cortez confesó que le gustaría que lo recordaran por sus acciones, no por una u otra canción.
Este nativo de la Pampa argentina, al que le hubiese gustado ser piloto de avión, viaja siempre con su amiga más querida: la esperanza, quien lo acompañó después de sufrir un infarto cerebral en 1996.
"No saben cuánto le agradezco a Dios que solo fueran secuelas lo que quedó de mi enfermedad", afirmó al recordar los casos de personas tetrapléjicas y paralíticas que vio en el Centro Internacional de Restauración Neurológica en La Habana, Cuba.
El concierto de este cantante que reside actualmente en Madrid, se realizará hoy, a las 8 p. m., en el teatro Melico Salazar, con boletería ya totalmente agotada.