Las Vegas, Nevada (EE.UU.). La figura de Mike Tyson volvió a sufrir otro K.O. espectacular cuando el excampéon del mundo decidió dejar de lado la disputa de la revancha contra Evander Holyfield y se convirtió en un peleador callejero que atacó a su rival mordiéndole en las orejas.
La acción le costó la descalificación en el tercer asalto de la pelea revancha, la suspensión temporal para boxear en el estado de Nevada, la retención de la bolsa de 30 millones de dólares y la posibilidad de una demanda formal ante los tribunales de justicia por agredir a un policía cuando trataba de controlarlo en el cuadrilátero.
Con este panorama de fondo, Tyson, que el próximo lunes cumplirá 31 años, podría haberse cavado su propia fosa dentro del negocio del mundo del boxeo, con la segunda derrota consecutiva de su carrera ante el mismo rival.
La primera derrota frente a Holyfield, el pasado 6 de noviembre, había dejado a Tyson al borde del abismo de lo que podía ser su futuro en el boxeo profesional y su lugar en la historia del deporte que a los 20 años lo vio consagrarse como el campeón del mundo de los pesos pesados más joven de todos los tiempos.
El boxedor de hierro, por primera vez comprobó que enfrente tenía a un profesional auténtico, que se había preparado de verdad para la pelea, que salió sin miedo a enfrentarse al campeón que había ganado a la mayoría de sus rivales con golpes demoledores.
El hombre y profesional que había sido castigado e incomprendido hasta llegar a la cárcel por una violación, ahora se encuentra con la tercera derrota en su carrera y como el responsable del espectáculo más bochornoso que los expertos del boxeo jamás habían visto dentro del deporte.
Su mayor error
Tal vez Tyson, con marca de 45-3 y 39 K.O., podría seguir con la diversión que muchos aseguran también tuvo durante la fase de preparación de la pelea, pero esta vez la descalificación y derrota ante Holyfield, debido a los dos mordiscos en las orejas, ha sido el mayor error que cometió en su carrera profesional.
Nadie sabe todavía con certeza qué es lo que le puede deparar el futuro a Tyson, pero los acontecimientos vividos en el MGM Garden Arena de Las Vegas no le auguran nada bueno ni en el plano deportivo ni mucho menos en el económico.
De ahí, la cara de frustración y desolación del promotor Don King, responsable de los intereses de Tyson. "No puedo hacer ningún comentario sobre la descalificación de Tyson porque antes tendré que ver el vídeo de la pelea y establecer el proceso a seguir", declaró King.
La Comisión Atlética de Nevada también esperará a ver el vídeo mañana, pero como dijo el director ejecutivo Marc Ratner, Tyson llegó demasiado lejos en sus acciones y el deporte del boxeo no se lo va a permitir.
Al margen de cuál sea el castigo para el excampeón del mundo, el mayor problema a superar por Tyson será encontrarse mentalmente consigo mismo, algo que no ha conseguido desde que salió de la cárcel hace algo más de dos años.
Los rumores de la falta de interés por los entrenamientos, su vida nocturna, gastos de hasta 250.000 dólares en un fin de semana, fueron confirmados de alguna manera por Tyson cuando dijo a los periodistas que siempre iba a ser el mismo.
"Soy un hombre salvaje, me gusta pelear duro, disfrutar en plenitud y no le tengo miedo a nada ni a nadie", destacó Tyson.