Zurquí. Un abismo de aproximadamente 200 metros de profundidad se tragó dos vehículos ayer, a las 7:10 a.m., cerca del túnel Zurquí, luego de que una cabeza de agua los arrastró con fuerza ante la mirada incrédula de varios testigos.
La tragedia es resultado del temporal que afecta a la zona norte y vertiente caribeña del país, producto de una onda tropical que ingresó por el Caribe en las últimas horas del domingo, según informó el Instituto Meteorológico Nacional (IMN). Se espera que las lluvias cedan en las próximas horas.
Poblados como Turrialba, Cervantes de Alvarado, Capellades, Valle de la Estrella y Sixaola sufrieron el impacto con menor intensidad. Hasta ayer en la noche la Comisión Nacional de Emergencia (CNE) daba cuenta del desbordamiento de 17 ríos, 18 comunidades afectadas y daños en al menos 70 viviendas.
El peor embate del temporal sucedió a la altura del túnel Zurquí. Allí, en principio, se confirmó la desaparición de un pick up del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), en el que viajaban los guardaparques Francisco Valverde Jiménez, de 37 años, y Vianey Delgado Picado, de 41 años.
También se reportó como desaparecido el chofer del diario Extra Marvin Morales Huertas, de 31 años, quien venía hacia San José luego de distribuir los periódicos en Limón centro, según informó Mario Ugalde, jefe de redacción de ese diario.
A las 3:08 de ayer trascendió que cinco funcionarios del Banco Nacional de Costa Rica (BNCR), que viajaban en una microbús Toyota gris con destino a Limón, habían sido arrastrados por la corriente. Pero Roberto Méndez, jefe de seguridad de esa entidad, reveló en horas de la noche que estas personas estaban sanas y salvas en el puerto del Caribe.
Dos horas después de sucedida la tragedia y luego de contar con el testimonio de testigos que presenciaron la caída de los vehículos al guindo, cerca de 40 cruzrojistas iniciaron la búsqueda 300 metros al este del túnel Zurquí.
Allí la correntada abrió un boquete en la barda a la orilla de la carretera, para precipitarse al fondo del barranco, donde corre el río Patria, uno de los afluentes del Sucio.
Agua mortal
Según versiones de testigos, al ser las 7:10 de la mañana, un grupo de cinco vehículos se desplazaba, en medio de una lluvia constante, hacia San José.
La fila de autos la formaban el pick up del MINAE -que la encabezaba-, un automóvil, un furgón de la empresa Torconsa, otro vehículo donde viajaban cinco miembros de una familia y un camión de carga.
Cuenta Luis Valle, conductor del cabezal de la empresa Torconsa, que lo único que él vio fue una correntada gigantesca. El peso del furgón le salvó la vida; pero, aún en la cabina, pudo ver cómo la cabeza de agua arrastraba al pick up y al auto. (Véase nota aparte.)
Una versión similar dio Húbert Salas, conductor de un vehículo de carga que venía de Guápiles hacia San José: "Cuando venía como a unos 125 metros del túnel solo vi una avalancha de agua, palos y piedras que venía bajando con dos carros. Yo a lo único que acaté fue a tirar la reversa lo más que me daba".
Se presume que la quebrada ubicada inmediatamente después del túnel no soportó el caudal de las aguas; arrasó la carretera y, con ella, los vehículos.
Los testigos, impotentes, poco pudieron hacer. Luis Valle, quien saltó de la cabina para salvar su vida, se arrimó luego a la orilla del barranco. "Al fondo, solo pude ver el techo de uno de los carros; eso fue todo", dijo.
Luis Rojas, director del Sistema Nacional de Areas de Conservación (SINAC), no ocultó su pesar por la tragedia: "Acabamos de perder a un compañero en la Isla del Coco, y ahora nos sucede esto. Es muy lamentable."
Pocas esperanzas
Los baquianos y miembros de la Cruz Roja no tienen muchas esperanzas de encontrar a alguien con vida. "Sería un milagro", dijo Alvaro Alvarez, de la Cruz Roja.
Los automóviles cayeron en un abismo de 200 metros de profundidad, muy quebrado y peligroso. Allí, los deslizamientos son la regla, lo mismo que las aguas profundas en el río Patria.
La situación climatológica dificultó las labores de rescate -que se suspendieron a las 6 p.m.- pues, durante todo el día, cayó una lluvia pertinaz y soplaron vientos fuertes.
En un intento por localizar los restos de los vehículos y a las víctimas, a las 11:50 a.m. descendió una patrulla de montaña al Bajo de la Hondura -por donde corre el río Patria-, a la altura del sector conocido como La Ventana.
Salieron cinco horas después con la noticia de que habían encontrado el chasis de un vehículo sepultado por una tonelada de sedimento, en el centro del río. También hallaron una puerta de auto con el logotipo del diario Extra.
Máinor Alvarado, compañero de los guardaparques desaparecidos, participó con desesperación en la búsqueda. (Véase nota aparte.)
Su relato da cuenta de una escena apocalíptica en el Bajo de la Hondura: piedras gigantescas arrastradas por la fuerza del agua; toneladas de sedimento que destruyeron las márgenes del río, y multitud de partes retorcidas de los vehículos que cayeron al cauce.