Algunos lo atribuyen a los valores morales conservadores que perduran en la ciudad de Cartago y otros a que "faltó clientela".
Lo cierto es que los travestis que "invadieron" la Vieja Metrópoli a mediados del año pasado desaparecieron como por encanto.
Lo anterior fue confirmado por el jefe de seguridad municipal, Franklin Guillén, quien dijo que los últimos se apostaban en la "zona roja" de Cartago (detrás del mercado municipal), pero poco a poco se retiraron.
"Nosotros y la Fuerza Pública no hicimos ninguna acción contra ellos para que tomaran esa determinación, pero sí les indicamos que si hacían escándalo público u actos obscenos los detendríamos", declaró Guillén.
La autoridad municipal dijo que la mayoría de travestis que llegaban a Cartago eran de San José y se transportaban en una buseta.
Cuando estas personas empezaron a llegar a Cartago se apostaron unos 600 metros al oeste de la basílica de Nuestra Señora de Los Ángeles, lo que originó que los vecinos de la zona instaran a la Municipalidad y a la Fuerza Pública a intervenir.
Después de que hicieron varios operativos, se llegó a la conclusión de que no se podía actuar contra ellos si no estaban transgrediendo la Ley de ninguna manera.
No obstante, se asignó un policía en un punto cercano, "lo que ahuyentó a potenciales clientes", explicó Guillén.
Dada esa situación, una organización de San José presentó una denuncia ante el Ministerio Público contra el alcalde de Cartago, Carlos Góngora, a quien responsabilizó de encabezar un movimiento hostil contra los travestis, violando sus derechos humanos.
El vocero de prensa de la Municipalidad, Cristian Leandro, dijo que el Ministerio Público todavía no les ha notificado alguna decisión al respecto, "pero creo que será desestimada porque nunca se maltrató ni persiguió a esta gente".
Leandro recordó que después de ubicarse en el sector de la basílica, los travestis estuvieron en el barrio El Molino, donde también los vecinos les pidieron que se alejaran de inmediato.
Fue entonces cuando optaron por irse, finalmente, a la zona roja de la ciudad cartaginesa.