
Los inspectores de Tránsito desaprovechan las computadoras portátiles que les entregaron para levantar partes electrónicos pues alegan que el equipo es incómodo, obsoleto y difícil de manipular.
Se trata de 180 minicomputadoras inalámbricas, conocidas como handhelds , que el Ministerio de Obras Públicas y Transportes compró en octubre del año pasado, gracias a una inversión de ¢260 millones.
Sin embargo, los oficiales de Tránsito prefieren seguir levantando los partes en las tradicionales boletas de papel porque las consideran más fáciles de manipular y más rápidas de llenar.
El oficial Freddy Borrás, destacado en la rotonda de la Hispanidad, en Montes de Oca, reconoció que recibió el equipo en octubre del año pasado y desde ese mismo mes lo guardó en la casa.
Según declaró, el aparato tiene un teclado muy angosto y pequeño que le dificulta escribir los datos del conductor y los detalles de la infracción o del accidente de tránsito.
Además, alega que el handheld es muy lento y que tarda mucho tiempo almacenando la información del suceso.
“Una boleta en papel la lleno en 4 minutos, mientras en el aparato tardo más de 15 minutos. Si es un accidente, me tardo hasta 30 minutos (con el handheld ). Imagínese todo ese tiempo perdido en una presa en San José”, recalcó.
Más críticas. Borrás, quien tiene seis años de experiencia como oficial de Tránsito, aseguró que en ocasiones la impresora tampoco imprime las boletas, o imprime el documento pero sin los artículos de la Ley de Tránsito que infringió el conductor.
“Sabemos de casos en los que el juez ha devuelto la licencia a un conductor borracho porque la boleta electrónica no consignó el artículo”, señaló el oficial.
Las declaraciones de Borrás fueron ratificadas por otros oficiales de carreteras, quienes solicitaron que no se consignen sus nombres para evitar represalias en la Policía de Tránsito.
Estos funcionarios dijeron que la batería del handheld es muy débil y se descarga con frecuencia.
Además, si el aparato se desconfigura o pierde la información, hay que llevarlo al Consejo de Seguridad Vial, en La Uruca, para que lo vuelvan a configurar.
Esto afecta principalmente a los oficiales que trabajan con los equipos fuera del área metropolitana.
Estos funcionarios dijeron que “son muchos” los colegas que prefirieron guardar el handheld y volver a las boletas de papel. Sin embargo, no pudieron confirmar cuántos están sin uso.
Borrás dijo que no está en contra de los handhelds y que incluso conoce a compañeros que los usan. Pero insiste en que son más las desventajas de portar el equipo.
Por ejemplo, dice que el programa de cómputo está en inglés, idioma que él no domina. También criticó que la boleta debe ser firmada por el conductor y que, por lo general, los infractores temen firmar “un documento en blanco”.
‘Reticencia al cambio’. German Marín, director de la Policía de Tránsito descartó que los handhelds se estén desaprovechando.
Por el contrario, aseguró que existe una directriz para que todos los funcionarios aprovechen el equipo. Para ello recibieron capacitación desde octubre pasado.
Además, aseguró que las quejas pueden estar basadas en la “reticencia al cambio”, al pasar de la tradicional boleta en papel, a un sistema electrónico que exige mayor aprendizaje.
