Primero, fueron diez minutos de terror y desesperación. Luego, la destrucción quedó a la vista de todos los vecinos de la urbanización Jardines de Santa Lucía, en Barva de Heredia. Más de 179 casas destechadas y gran cantidad de ramas, latas de zinc y cables eléctricos quedaron sobre la calle.
El tornado empezó, a eso de la 1:30 p. m., en el sector noroeste de Heredia. La primera persona en reportarlo a las autoridades fue el radioaficionado Adrián Villegas.
Fue así como la Cruz Roja despachó varias ambulancias para que siguieran la trayectoria del fenómeno y lograron alertar a algunas comunidades sobre el peligro que se encaminaba hacia ellas.
De acuerdo con el socorrista Erick Benavides, el tornado tuvo una duración aproximada de 20 minutos, de los cuales, la mitad estuvo sobre Jardines de Santa Lucía.
El recorrido de la corriente de aire fue: Mercedes Norte, La Armonía, Santa Lucía, Barva y regresó de nuevo a la penúltima comunidad, donde finalizó.
Más de 600 damnificados también fue el resultado de esta emergencia. Ayer, por la noche, las víctimas eran asistidas por los diferentes organismos. Plásticos, cobijas y plantas eléctricas debido a la falta de luz eran parte de la ayuda que llegó.
Carlos Picado, de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), dijo que para hoy está prevista la visita del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) e ingenieros de las municipalidades de Heredia, Barva y San Pablo para analizar los daños.
En los rostros de los afectados se notaba la angustia. Una de las frases más comunes que se escuchaba al final de la tarde en la urbanización fue "me quedé sin casa".
La mayoría de las viviendas dañadas en este barrio de clase media son edificaciones de concreto bien construidas.
Pesadilla en el aire
Tornados como este oscilan entre las categorías de "débil" y "fuerte". El primero dura de 1 a 10 minutos y desarrolla vientos con velocidades inferiores a 150 kilómetros por ahora. El segundo, de 20 minutos o más, genera corrientes de 160 a 230 kilómetros por hora, según el Instituto Meteorológico Nacional (IMN).
Aunque no se atrevió a catalogarlo, indicó que "la mayoría de los tornados que ocurren en Costa Rica son débiles" y su formación ocurre por la nubosidad.
Sea como sea, en el caso de ayer, cuando la corriente se esfumó nadie quería revivir ese momento ni observar los daños que causó en sus casas.
Tal fue la magnitud que arrancó por completo varios techos construidos con estructuras de metal -conocidas como purling-, quebró postes de cemento, retorció verjas y botó gran cantidad de árboles.
Sobre las calles y patios quedaron tirados los restos. Muchas de las latas de zinc, que salieron volando, tuvieron que ser bajadas de los postes por los bomberos y funcionarios de la Empresa de Servicios Públicos de Heredia, que da el servicio eléctrico.
De acuerdo con algunos vecinos, entre ellos Ana Beatriz Herrera, la tarde empezó muy soleada, por lo que jamás esperaron que el clima cambiara en tan pocos minutos y de esa manera.
Efecto indirecto
Irina Katchan, meteoróloga del IMN, dijo: "Lo que pasó no tiene relación con el huracán Georges -que afecta el Caribe- pues es un fenómeno normal. Sin embargo, como anda por las Antillas Mayores causó una perturbación en la atmósfera a gran escala y por lo tanto un desarrollo de nubosidad".
Esa nubosidad, según el informe del IMN, significaría un aumento de lluvias de intensidad variable en la costa del Pacífico y el Valle Central a partir de la noche de ayer y hasta el jueves, posiblemente.
Con estas condiciones, calificadas de temporal, el IMN recomendó tomar precauciones en áreas de alto riesgo de desbordamientos, inundaciones y deslizamientos.
El último fenómeno atmosférico con magnitudes similares al de ayer ocurrió el 27 de octubre anterior, en Belén y San Rafael de Alajuela. Un total de 84 casas dañadas y 236 personas afectadas fue el resultado de ese tornado.
Colaboró Pablo Bulgarelli, de La Nación.