"¡Por fin!", parecen decir los anaqueles de las farmacias. Sí, por fin, han dicho también decenas de costarricenses que, más rápidos que veloces, acudieron ayer a comprar Viagra, la pastilla contra la impotencia sexual masculina, ya a la venta en el país.
Fue un miércoles de carreras: para los distribuidores, ocupados en repartir el producto en todas las boticas, y prisa para los comercios farmacéuticos, atareados en hacer espacio para la pastilla en sus estantes.
Pfizer, la compañía encargada de traer Viagra al país, dispuso colocar, ayer, entre los distribuidores Cefa y Cofasa las primeras 20.000 unidades de la pastilla, cuyo costo promedio por tableta será de ¢3.163.
Desde que corrió la noticia, no han parado las llamadas y consultas en las farmacias, según pudo corroborar La Nación en un sondeo realizado en distintos establecimientos.
Solo en la Fischel, en el corazón de San José, despacharon 25 tabletas en las primeras dos horas en que el producto salió a la venta. En otras farmacias más pequeñas, la gente ha telefoneado para preguntar por el precio y las condiciones de compra. Algunos clientes se acercan ansiosos a los mostradores; otros, tímidos y mucho más seguros quienes cuentan con la receta para comprar el medicamento.
Por esta semana, solo se podrá adquirir Viagra en su presentación de 50 miligramos. Esto por cuantoel tratamiento recomienda esa dosis como la ideal para iniciar, situación que es aprovechada por Pfizer para terminar de etiquetar una nueva oleada de 8.000 pastillas de 100 miligramos, recomendada para los casos de disfunción eréctil severa. Esta presentación estará en el mercado entre el viernes y lunes próximos, informó Daniel Brenes, de Pfizer.
Viagra llega al mercado nacional tras una serie de requisitos que esta compañía ha tenido que cumplir para su registro en el Ministerio de Salud. Costa Rica se convierte, así, en el primer país de Centroamérica en ofrecer la pastilla.
Barullo inicial
En un recorrido por varias farmacias josefinas, era notoria la presencia de Viagra: en las caras de los dependientes y en los anuncios con las que algunas de ellas llamaban la atención de los clientes potenciales.
"Llegó Viagra", decía un rótulo en la Fischel. Y en la farmacia Isabel, del Paseo de los Estudiantes, desde hace varias semanas luce un cartel muy sugestivo: "Haga apartados de Viagra".
A pesar de las osadas estrategias de mercado, los farmacéuticos son conscientes del procedimiento que deben seguir para despachar el medicamento. "Ante todo, deben venir con la receta. Sin un diagnóstico médico que certifique que el paciente padece de disfunción eréctil, no se le puede vender el medicamento", advirtió Laimen Sánchez, de la farmacia Cartín, a un costado del Mercado Central. (Véase recuadro adjunto).
En la farmacia Chavarría, de Alajuela, las llamadas no han parado. Una situación similar se repite en la farmacia Aranjuez y en La Universal, ambas en San José. Estos comercios esperan que la ansiedad por el producto aumente con el paso de los días.