
Incomodidad, preocupación y desconocimiento exteriorizaron vecinos de Quebradilla de Cartago, por el funcionamiento del Instituto de Defensa Táctica.
“Es cierto, estamos incómodos. Ahí se oyen detonaciones, gritos, carcajadas. No pedimos que lo cierren, pero que mejoren porque creemos que usan armamento pesado”, dijo Jenny Hernández Hidalgo, vecina del lugar.
Aunque el campo de tiro tiene siete años, fue hasta la semana entre el 9 y 13 de junio pasado cuando una bala pasó cerca de donde Mínor Hidalgo Alfaro llenaba bolsas con tierra para sembrar plantas. “Me pasó cerquitica”, agregó.
Posteriormente no pudo encontrar el plomo porque hay muchos árboles. En esa ocasión se realizaba una práctica de tiro en el Instituto, dijeron los vecinos.
En una anterior oportunidad otra bala cayó en la cocina de la casa de Nelly Guzmán, distante unos 400 metros del polígono.
Eduardo Carrillo Pacheco, propietario del Instituto, rechazó que desde el polígono se haya disparado hacia ninguna propiedad. “Nos regimos por estrictas medidas de seguridad. Eso es imposible”, afirmó.
En tanto, en La Trinidad de Moravia, San José, María Hernández Sánchez, quien vive a 150 metros de un tajo abandonado donde ensayan tiro al blanco, precisó que una bala quebró el vidrio de una ventana. “Yo le reclamé al encargado, pero vinieron y me cambiaron el vidrio y se llevaron la bala”, precisó.