Edificada sobre 14 islas de las 24 mil que conforman el archipiélago sueco, Estocolmo es más que una capital de colorida arquitectura, callejuelas de guijarros, museos y espléndidos palacios que recibe anualmente a miles de turistas.
Es la capital de un país de nueve millones de habitantes que exhibe grandes logros en materia de telecomunicaciones: 70 líneas por cada 100 personas, red digitalizada al 100 por ciento, una densidad de teléfonos celulares de 45 por ciento, un 36 por ciento de la población con servicio de Internet y 2,12 teléfonos públicos por cada 1.000 habitantes.
Además, realiza en dicho rubro una inversión per cápita anual de $139, no tiene demanda insatisfecha y se halla en capacidad de instalar una línea de teléfono fija o móvil inmediatamente.
Este aire nórdico inspira en buena medida los planes de modernización y apertura que Costa Rica busca para su propio sistema de telecomunicaciones, contenidos en los proyectos Ley de Modernización y Fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad y Ley General de Telecomunicaciones, en discusión en la Comisión permanente de Gobierno y Administración de la Asamblea Legislativa. Las iniciativas, junto con el proyecto Ley General de Electricidad, forman el paquete conocido como "combo energético".
Según cifras del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), la situación de nuestro país en los servicios citados es la siguiente:
22 líneas por cada 100 habitantes.
65 por ciento de digitalización en la red.
3 por ciento de densidad de teléfonos celulares.
5 por ciento de cobertura de Internet.
2,85 teléfonos públicos por cada 1.000 habitantes.
$24 de inversión per cápita en el sector.
40 mil líneas de demanda insatisfecha en telefonía fija.
Diez meses de espera promedio para una nueva instalación.
La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), ha estimado que Costa Rica necesitaría invertir en los próximos años $1.240 millones (14 veces la inversión que hizo el ICE en 1998), para cerrar la brecha con los países con los que competimos más ajustadamente en atraer inversiones, como Chile, Irlanda o Nueva Zelanda -que también muestran buenos estándares de servicio-.
La fórmula sueca
Ubicada entre el sistema de telecomunicaciones de Alemania, que se caracteriza por mucha regulación y poca competencia, y el modelo de Inglaterra, con demasiada competencia e insuficiente regulación, Suecia posee uno de los mercados de telecomunicaciones más liberalizados del mundo.
El objetivo primordial del sistema es que los usuarios tengan acceso a comunicaciones eficientes al más bajo costo posible para la economía sueca.
Lo controla solo un Acta de Telecomunicaciones que entró en vigencia en 1993 y fue reformada en 1997, la cual establece como requisito básico contar con una licencia para prestar servicios de telecomunicación de una determinada magnitud, ofrecidos dentro de una red pública. En caso de servicios de menor volumen no es necesaria la licencia; la sustituye una simple notificación.
Actualmente operan 13 empresas en telefonía fija y seis en telefonía móvil o celular, al mismo tiempo que funcionan 97 operadores menores a los que no se les exigió licencia. Todos tienen garantizadas las mismas posibilidades de interconexión, que consiste en la operación entre redes con fines de tráfico de telecomunicaciones.
Los operadores con gran cobertura de mercado deben satisfacer además otros requisitos.
Las licencias conllevan ciertas condiciones, como la obligación de la firma a la que se le ha otorgado de proveer los servicios de telefonía a todo usuario que los solicite, independientemente del sitio donde viva. Aunque las licencias no se conceden por un limitado período de tiempo, en algunos casos el plazo máximo es de 10 años.
En materia de tarifas, el Estado controla únicamente la tarifa básica en telefonía fija y celular, así como el importe por el servicio de interconexión, por intermedio del National Post and Telecom Agency (PTS, por sus siglas en sueco), un organismo independiente. Todos los demás servicios se rigen por la oferta y la demanda en régimen de libre competencia.
El operador dominante en el mercado de las telecomunicaciones de Suecia es Telia Swedtel AB, una empresa estatal con más de 30 mil empleados y casi seis millones de abonados de telefonía fija en ese país, que ha extendido sus operaciones, mediante alianzas estratégicas, a Noruega, Finlandia, Dinamarca, Latvia y Estonia.
Las similitudes entre el modelo nórdico y el esquema que los proyectos de ley buscan para Costa Rica se centran principalmente en que el ICE se mantiene como empresa propiedad del Estado y principal operador, se crea una autoridad reguladora autónoma e independiente, hay normas claras en materia de interconexión, se controlan únicamente algunas tarifas, y se asegura una prestación universal de los servicios en cualquier parte del territorio nacional (vea recuadro La fórmula tica).
En 1998, la empresa Telia registró un giro de negocios de $6.000 millones, hizo inversiones por $1.800 millones y obtuvo dividendos antes de impuestos por $800 millones.
Dicha firma presta servicios en prácticamente todos los campos de las infocomunicaciones, como telefonía móvil, telefonía fija, soluciones integrales de negocios, Internet, call-back, servicios de correo electrónico y de voz, servicios de multimedia, bases de datos y sistemas de soporte, entre otros. En este momento trabaja en proveer el acceso a Internet desde teléfonos celulares o computadoras portátiles y se gesta la fusión de Telia con la empresa Telenor, de Noruega.
La nueva compañía, que sería una de las cuatro más grandes de Escandinavia, se privatizará parcialmente y las acciones se negociarán en las bolsas de Estocolmo y Oslo, la capital noruega.
En un marco de gran transparencia, Telia no está sujeta a procedimientos de contratación administrativa ni su personal se halla bajo ninguna modalidad de servicio civil. Además, sus directores responden por sus actuaciones con su propio patrimonio.
¿Qué trajo la apertura?
El proceso de apertura de las telecomunicaciones suecas se gestó desde finales de la década de los 80, mediante una reforma basada en cuatro pasos básicos paralelos: incremento gradual de la competencia, fortalecimiento del operador estatal Telia (lo que incluía completar un rebalanceo de tarifas iniciado en 1987), definición de los objetivos de la política de telecomunicaciones e implantación del marco legal y regulatorio.
En 1993 el mercado sueco se liberalizó por completo, una medida que rige para toda la Unión Europea desde el 1° de enero de 1998.
De acuerdo con una evaluación hecha hace dos años y publicada por la PTS, los cambios desde 1992 en la estructura de precios del sistema de telecomunicaciones de Suecia, registrados como consecuencia de las regulaciones y de la operación de gran cantidad de empresas, se pueden resumir de la siguiente manera:
Los abonados residenciales resultaron más afectados con el rebalanceo de tarifas que hizo Telia para corregir su estructura de precios anterior a 1992, cuando el derecho de conexión y la tarifa de las llamadas locales no cubrían los costos.
Telia optó por bajar las tarifas de los servicios suscritos por compañías, para contrarrestar una creciente competencia en ese sector, algo que no ocurrió con los usuarios residenciales.
El descenso registrado en el costo de las llamadas de larga distancia e internacionales benefició en mayor proporción a las compañías, que hacen un mayor uso de este servicio, que a los abonados residenciales.
Los derechos de conexión se incrementaron más para las compañías que para los usuarios residenciales.
Para prepararse y adaptarse a las condiciones de competencia, Telia realizó ajustes internos que incluyeron un drástico descenso en el número de empleados. En 1990 la planilla comprendía 47.500 funcionarios laborando en Suecia, que se redujeron a 28.000 en 1998. Por el contrario, al extender operaciones en otros países, el número de servidores contratados fuera de Suecia creció de 600 a 3.800 para esos mismos años.
En Costa Rica, el ICE ha venido realizando un rebalanceo de tarifas desde 1996, y a juicio de muchos especialistas, se considera que el subsidio que permite que el costo de las llamadas locales sea bajo no puede mantenerse mucho tiempo más, por la creciente competencia de los servicios de call-back e Internet como alternativas para comunicarse con el exterior.
Más ingresos
De acuerdo con Tony Hagström, exdirector ejecutivo de Telia y quien guió a esa empresa en el proceso de apertura del mercado de las telecomunicaciones suecas, una institución como el ICE puede incluso crecer si se le somete a un esquema similar, mediante un aumento y diversificación de los servicios que presta. Esto traerá aparejado también mayores ingresos.
La Coalición Costarricense de Iniciativas del Desarrollo (Cinde), en un estudio basado en la experiencia de Chile, señala que inversiones frescas en el sector de las telecomunicaciones costarricense, consecuencia de la apertura, generarían 6.600 nuevos puestos de trabajo en tres años, aparte de las oportunidades laborales indirectas que vendrían aparejadas.
Sin embargo, estas cifras no convencen a Jorge Arguedas, presidente de la Asociación Nacional de Técnicos en Telecomunicaciones (ANTTEC), quien sostiene que las conclusiones se basan en "cifras irreales".
Sobre los resultados del modelo sueco, Arguedas opina que se trata de una sociedad y una realidad muy distintas a las nuestras, por lo que no es muy apropiado hacer comparaciones. Además, enfatiza que Telia tiene 10 años de ejecutar su proceso de modernización y que al ICE, por el contrario, no le van a permitir hacer algo similar.