Los suelos de Puriscal se rebelaron contra el hombre.
Tras décadas de deforestación, agroquímicos y cultivos inapropiados, el otrora "granero de Costa Rica" se ha transformado en una zona de farallones quebradizos y terrenos agotados.
Los fértiles cerros donde años atrás se cultivaron frijolares de los que brotó el purisco flor que dio el nombre a este cantón josefino se asemejan ahora a la piel de una oveja recién rasurada.
Su superficie está marcada por surcos y quiebres en los que muy poco se puede sembrar.
Este paisaje es consecuencia, entre otras cosas, de la tala del 90 por ciento del bosque que borró en el transcurso de 40 años especies maderables muy valiosas como caoba, cedro, pochote y cristóbal.
Vocación forestal
Ramiro Jiménez, funcionario de la sede local del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), consideró que una de las causas del deterioro de los suelos de Puriscal es que se les dio un uso inadecuado.
Jiménez alegó que aunque por naturaleza los suelos de esa zona son de vocación forestal, estos se vieron sometidos a las políticas agropecuarias del país de las décadas de 1950 y 1960.
Esto implicó el desarrollo de grandes cultivos de granos básicos, tabaco y de ganadería extensiva.
Con la paulatina desaparición del bosque, la capa fértil se lavó por las lluvias (unos 2.000 milímetros por año) y por la inclinación de los terrenos (hasta 70 grados en algunas partes).
El pisoteo del ganado también hizo lo suyo, al impedir la filtración de las aguas subterráneas hacia la superficie, explicó Jiménez .
La consecuencia del mal uso del suelo hoy se está pagando. Muchos campesinos, para sobrevivir trabajan en la recuperación de los suelos. (Vea recuadro aparte).
Geovani Sánchez, de la Cooperativa de Productores de Puriscal (Coopepuriscal), cree que hace falta el apoyo de la comunidad internacional para revertir el proceso.
Deslizamientos
La erosión no es el único mal que aqueja a los suelos de Puriscal.
Santiago, la cabecera del cantón, se desliza casi desde su fundación. Los primeros registros de su inestabilidad datan de 1877.
Manuel Jiménez, vecino del barrio San Isidro en el norte de Puriscal, nota el desnivel por las grietas que hay en el piso.
Y pese a que construyó su casa con madera de cedro, la puerta se le desniveló tanto que debió cambiarla hace seis meses.
Unos vecinos de Jiménez debieron volver a hacer la casa, pero nuevamente se les agrietó. Lo mismo ha ocurrido con la iglesia de Santiago, la cual ha sido rehabilitada en varias ocasiones y hoy está desahuciada.
Rolando Mora, de la Escuela de Geología de la Universidad de Costa Rica (UCR), explicó que el deslizamiento ocurre porque los niveles de las aguas subterráneas están muy cercanos a la superficie.
Agregó que para drenar esa cantidad de agua se tendrían que perforar y construir unas especies de túneles. Otra posibilidad es instalar pozos en lugares estratégicos.
Hace dos años, la Comisión Nacional de Emergencia orientó a la Municipalidad para establecer una política de regulación en la construcción de viviendas.
Se desconoce su grado de cumplimiento. La Nación intentó eljueves y viernes comunicarse con la alcaldesa, Mónica Rivera, pero en su despacho dijeron que estaba ocupada.
Mientras tanto, nadie puede predecir hasta cuándo y dónde se hundirá ese cantón.