Crucitas, San Carlos. Nueve de los 22 guardas civiles que hace 16 años sobrevivieron a un ataque en Crucitas de San Carlos regresaron anteayer a ese sitio, pero no solo para asistir a una misa en memoria de sus compañeros asesinados, José Ángel Campos y Jorge Méndez.
Por primera vez varios de ellos denunciaron haber sido víctimas de un supuesto montaje, que tenía como objetivo "agravar" las tirantes relaciones entre el entonces gobierno de Luis Alberto Monge y el régimen sandinista de Daniel Ortega.
Eran los tiempos en que la llamada "contra" nicaragüense procuraba derrocar a los sandinistas, quienes, por su parte, afirmaban que sus adversarios eran abastecidos desde suelo tico.
El acto del jueves, que contó con la presencia del ministro de Seguridad Pública, Rogelio Ramos, fue iniciativa de Edwin Alvarado Chaverri, un sobreviviente destacado ahora en el comando de Los Chiles.
Sergio Núñez Morgan y Pedro Valle Brizuela, ahora alejados de la Fuerza Pública, aseveraron que el ataque ejecutado contra una patrulla de 24 guardias civiles, el 31 de mayo de 1985, se debió a un presunto complot entre sus jefes y militares "contras".
"Nos mandaron como carnada, pues nuestro superior inmediato (un teniente de quien se desconoce el paradero) no nos informó a los rasos el punto exacto hacia donde nos dirigíamos, ni a qué íbamos.
"Solamente al llegar a una colina fue cuando nos ordenó bajar a inspeccionar una vivienda, situada en la margen del San Juan, que el día anterior había sido bombardeada desde la orilla nicaragüense.
"Él bajó con nosotros, pero extrañamente y sin hacernos advertencia alguna se regresó corriendo hacia la colina y poco después empezó el sorpresivo tiroteo, primero desde lado nica y luego desde una montaña situada dentro de territorio nacional", dijo Núñez, quien resultó herido en un brazo.
Al recordar lo vivido expresó: "Me siento muy mal, me tiemblan las piernas al recordar los cuatro días que pasé metido en una zanja, viendo el cadáver destrozado de mi compañero José Ángel Campos y sin poder moverme por temor a que me volvieran a disparar".
El exoficial, al igual que otros, asegura sentir cólera al saber que fue "utilizado para servir a intereses que no eran los del país", con saldo de dos amigos muertos y siete heridos.
Núñez aseguró que varios de sus excompañeros están interesados en que la Fiscalía emprenda otra investigación sobre el caso.
"Tenemos muchas cosas que decir y sería importante que la justicia las investigue, pues en su momento a nosotros, los humildes guarditas, no se nos permitió contar toda la verdad...", señaló Núñez, despedido un año después de los hechos.