El cantón de Acosta se unió ayer a las poblaciones afectadas por lluvias y deslizamientos al quedar cuatro de sus distritos incomunicados por terraplenes que impiden el paso de vehículos a las zonas. Ellos son Guaitil, Sabanillas, Cangrejal y Palmichal.
Esto significa más de una decena de poblados sin paso, como Lagunillas, Toledo, Bajos del Jorco, La Cruz, Bajo Bermúdez, Bajo Calvo, Sevilla y Tablazo.
Los fuertes aguaceros que cayeron durante la tarde y noche del lunes también activaron de nuevo la emergencia en Guanacaste y Parrita, donde las precipitaciones no cesaron, y los ríos llegaban a su tope.
Solo en Liberia, Guanacaste, 180 casas de los barrios Santa Lucía, Santa Cruz y Guadalupe fueron anegadas por las aguas del río Liberia. En horas de la tarde, Filadelfia ya sufría, nuevamente, las consecuencias de las inundaciones, lo mismo que las localidades de Corralillo y La Guinea.
La situación podría complicarse con la presencia de un sistema de baja presión que se desarrolló al noreste de Costa Rica y estaba ubicado entre Nicaragua y Honduras.
Por esta razón, la Comisión Nacional de Emergencia (CNE) y los cuerpos de socorro insistieron en que las familias que vivan cerca de ríos o en sitios de riego de derrumbes estén preparadas para evacuar en cualquier momento.
Fernando Calderón, representante de la CNE, explicó ayer que se vigila especialmente el efecto de más lluvias en el cerro Tapezco, en Santa Ana y en Acosta, ambos cantones de San José.
Desde la semana pasada se instaló un puesto de control en Matinilla, para el primer caso, y ayer se evaluó con un recorrido aéreo el segundo sitio.
"La gente debe estar alerta; ya estamos dentro de la época normal de lluvia, pero los suelos están muy saturados después de la afectación indirecta de Mitch", advirtió Calderón.
Desgracias continúan
Con el riesgo de ser víctimas de nuevos derrumbes se encuentran decenas de acosteños, algunos de los cuales antenoche desalojaron sus viviendas, invadidas por el lodo, que al parecer provino de un cerro que se desprendió en las partes altas.
Así explicó Ana Lucía Solano Camacho lo que afectó su casita, construida hace tan solo cuatro meses en Aguas Blancas de Acosta, y en la que ayer quedaron solamente un rosario colgado en la pared y el fregadero.
"Iba a llamar por teléfono de la casa de una vecina, cerré la puerta y oí algo atrás y, cuando estaba allá, vi el agua corriendo", narró, confundida, mientras pensaba dónde iba a refugiarse si la casa de sus suegros también debía ser evacuada. En total, la Cruz Roja reportó en Acosta 59 casas dañadas.
Además, en el sector de Tablazo una quebrada obstruida ha ido formando una laguna en lo alto del cerro, que amenaza con causar una cabeza de agua.
Más al sur del cantón, gran cantidad de tierra y piedras permitían el paso solo a pie o a caballo. Uno de los derrumbes más grandes se dio en la entrada a Lagunilla pues la quebrada Jorcal arrastró gran cantidad de material y pasó por encima del puente.
Precisamente, este fue uno de los obstáculos para que 11 de los alumnos del colegio de Acosta, no se presentara ayer a realizar el examen de bachillerato. Por esta razón, los jerarcas de ese centro optaron por ir a buscarlos con un vehículo, hasta donde se podía llegar, y luego a pie.
Vecinos de San Rafael de Puriscal también reportaron daños causados en cinco viviendas por la gran cantidad de material que se deslizó en las últimas horas.
Dennisse Chacón, una de las lugareñas, aseguró que el problema los dejó sin agua ni fluido eléctrico, y se quejó por la desatención de las autoridades.
Con la prolongación del mal tiempo, es de suponer que también aumenten las pérdidas, que en agro y vías alcanzaron, preliminarmente, los ¢12.772 millones, además de los 41 centros educativos dañados.
Esa cifra justificó que ayer el mandatario, Miguel Angel Rodríguez, diera a conocer la solicitud a las instituciones públicas para que trasladen recursos a la CNE, con el fin de atender las obras más importantes.
También al norte
Conforme avanzaron las horas, también lo hicieron las dificultades. A las 3 p. m. otro derrumbe cayó en Porvenir de Ciudad Quesada impidiendo el paso hacia esa zona.
La otra salida de Ciudad Quesada, entretanto, estaba obstruida por un hundimiento de la carretera a la altura de Balsa de San Ramón.
Anoche solo había acceso del Valle Central a la zona norte por San Miguel de Sarapiquí y Vara Blanca.
En los Montes del Aguacate otro deslizamiento de material provocó que a las 6 p. m. quedara cerrado el paso hacia Orotina.
Entretanto la carretera Interamericana, en el tramo comprendido entre el cruce a Atenas -Manolo´s- y el río Poas, quedó obstruida por un derrumbe a las 8.40 p. m. debido a la fuerte lluvia en la zona.
El paso hacia Puntarenas y Guanacaste se tendrá que hacer por la vía que lleva de Alajuela a Grecia, pasando por Sarchí.
Autoridades del Ministerio de Obras Públicas y Transportes trataban anoche de abrir un paso a través de la vía que comunica Atenas con Palmares.
Colaboró Carlos Hernández, corresponsal de La Nación