Bajito, muy bajito, con una boina que apenas deja ver sus celestes ojos, don José María Barquero Rojas todavía sopla.
Este saxofonista de 84 años aún tiene energías para animar las fiestas de quien se lo pida. “Ya estoy muy viejo y ya no sirvo para la trasnochadera, pero, cuando hay alguna fiestita y me lo piden, con mucho gusto les toco algo”, cuenta este padre de ocho hijos.
Don José María fue uno de los trompetistas más conocidos de nuestro país en los años 50 y 60, y formó parte de la Filarmónica de Guadalupe de Goicoechea y de las desaparecidas orquestas Solís y Álvaro Morales.
“Toqué la trompeta por más de 45 años; siempre me gustó mucho, pero, desde que me 'apiaron' los dientes, mejor toco saxofón; lamentablemente tuve que decirle adiós a la trompeta”, contó entre risas.
La música es parte de él y por eso todavía complace al público. De hecho, fue en una fiesta donde lo encontramos hace unos días tocando el saxofón: don José María fue el encargado de hacer bailar a un grupo de adultos mayores de Concepción de Alajuelita, en la fiesta del Día de las Madres.
Junto con el guitarrista Antonio Fernández, y a solicitud de la Asociación Renacer, puso a los señores y a las señoras a bailar boleros e incluso música tropical.
Sin despegarse de su saxofón, don José María también marcó el ritmo de las canciones con unas improvisadas maracas hechas con viejos “pines” plásticos de boliche.
Eso sí, este músico experto nunca perdió el compás y lo marcó una y otra vez con golpecitos del pie derecho.