¿Se imagina cultivando sus propias hortalizas en el jardín de su casa sin las grandes cantidades de abonos e insecticidas químicos que intoxican sus alimentos? Aproveche las ventajas de un pequeño espacio en el patio de su hogar y seleccione productos que lo mantendrán abastecido durante todo el año.
Aparte de ahorrarse un dinerito, las huertas caseras pueden convertirse en un mecanismo de relajamiento.
Juan José Castro, ingeniero agrónomo del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que coordinó durante muchos años el plan de huertas caseras, explica que el sistema es muy útil para las familias porque usted controla la limpieza de sus cultivos y aprovecha muchos desperdicios orgánicos de la casa como abono.
Si se decide, tenga en cuenta que si no tiene un terrenito para cultivar, puede aprovechar las macetas, tarros plásticos o maceteros que tenga a mano. Prepare el abono o compostera con broza de café, cáscaras de frutas y verduras, pan mojado, restos de comida sin grasa, papel periódico picado y si puede un poco de estiércol, cal o ceniza. Deje que toda la mezcla se descomponga y luego revuélvala con la tierra que va a sembrar.
Proteja el terreno de gatos o gallinas, para que el cultivo no se contamine con los excrementos y prefiera terrenos planos para evitar la erosión.
A sembrar
Antes de cultivar, asesórese con un especialista; investigue cuáles productos son más fáciles de sembrar a un precio bajo. Por ejemplo, prefiera las hortalizas de siembra directa que usted no tiene que trasplantar como zanahoria, rábano, culantro, mostaza o remolacha.
En el caso del culantro, usted puede sembrar una onza de semillas cada diez días y tener plantas durante todo el año, lo mismo ocurre con la mostaza y el rábano, además, las hojas de este último puede picarlas y agregarlas a su abono compuesto.
El repollo es un producto que se produce por semilleros, es decir, que después de mes y medio de germinado debe trasplantarse; por eso, siembre medio gramo (unas 150 semillitas) cada dos meses y, según el ingeniero Castro, tendrá repollos cada 110 días para usted y para regalar a los vecinos.
Y si de alejar a los insectos se trata, siembre plantas olorosas como la albahaca, la menta o el tomillo cerca de sus cultivos porque a los bichos no les gustan los olores fuertes. También puede machacar algunas ramitas de apazote, con ajo, chile picante y clavos de olor; ferméntelo en 3,8 litros (un galón) de agua por cinco días, tamícelo y luego rocíe sus cultivos con un atomizador.
Las semillas puede adquirirlas en viveros y semilleros; en el almacén agrícola El Semillero, en San José, usted puede comprar una onza de culantro por ¢100, o pagar ¢175 por la onza de repollo, zanahoria o rábano.