Se espera que en el transcurso de la mañana de hoy concluya el traslado de tres de los seis vagones para el ferrocarril que dará servicio entre la Estación del Pacífico (en San José) y Belén (en Heredia).
El transporte de los vagones no pudo terminarse ayer porque el convoy que los acompañaba desde Limón sufrió varios retrasos.
El cableado eléctrico sobre la ruta 32 –que une Limón con San José–, obligó a los carros escoltas a intervenir más de lo planeado, levantando alambres para evitar que los vagones los derribaran. Esto causó que los vehículos circularan a velocidades de 30 kph o menos.
Alrededor de las 2 p. m., los gigantescos cabezales Mack que jalaban los vagones apenas entraban en el sector del Parque Braulio Carrillo. Dos de ellos cruzaron el túnel Zurquí pasadas las 4:30 p. m. El tercero lo hizo mucho más tarde.
Geovanny Quesada Araya, propietario de la empresa Cargas Especiales Mincho –que ejecutó el traslado–, comentó que la proximidad de la noche no era conveniente para las labores de descarga.
Según explicó, se tardan dos horas en bajar cada uno de los vagones de 40 toneladas de peso, razón por la cual resultaba más conveniente pernoctar en un parqueo cercano al peaje del Zurquí, y continuar hoy a las 5 de la madrugada.
La intención, dijo Quesada, es estar entrando a la capital alrededor de las 8 a. m., para proceder con las labores de descarga.
Los seis vagones vienen de España y fueron comprados por el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) a la empresa de transporte ferroviario FEVE. Costaron casi $3 millones en total.
Los vehículos debían estar en el país desde diciembre, pero las malas condiciones del tiempo en Europa y una parada adicional en Bilbao ocasionaron que llegasen al país hace ocho días. Adicionalmente, el fuerte oleaje en Limón causó atrasos en el traslado a San José.
Los otros tres vagones están en Siquirres. El martes podrían salir hacia la capital en camiones, informó ayer Miguel Carabaguíaz, presidente ejecutivo del Incofer.
Asombro y aplausos. A su paso por la ruta 32, el convoy causó presas de más de un kilómetro en algunos sectores, especialmente en la entrada de la ciudad de Guápiles.
Sin embargo, los atascos duraban pocos minutos y sirvieron para que choferes y acompañantes tomasen fotografías.
Niños y adultos salían de las casas a ver “pasar el tren”; tampoco faltaron pasajeros que pitaran desde sus vehículos y aplaudieran el regreso del ferrocarril.
Los tres vagones iban sobre transportadoras modulares, amarrados con gruesas cadenas para evitar que se cayeran, mostró Miguel Quesada, coordinador técnico de la empresa transportadora. Dos motorizados y dos patrullas de la Policía de Tránsito acompañaron al convoy para abrirle paso.
Su velocidad de recorrido apenas alcanzaba los 30 kph en terreno plano.
Una vez que entraron en el sector del Braulio Carrillo, la velocidad se redujo a 10 kph debido a las cuestas en los 32 kilómetros que atraviesan el parque.Colaboró la periodista Irene Vizcaíno