
Perros entrenados y policías encubiertos son las nuevas herramientas utilizadas por los ministerios de Educación Pública (MEP) y de Seguridad para rastrear drogas en los colegios.
Los canes son empleados para detectar rastros de marihuana y cocaína, mientras que los oficiales infiltrados intentan atrapar a los adultos que le proporcionan drogas a los alumnos.
Ambos ministerios tienen un cronograma de operativos sorpresa para todo el país.
El plan surge en momentos en que el Instituto de Alcoholismo y Fármaco Dependencia (IAFA) reporta 1.500 menores adictos antendidos desde 2008, y Hogares Crea tiene 102 internados.
Rocío Solís, jefa de la oficina de protección de la niñez y la adolescencia del MEP, indicó que una de las ventajas del uso de los perros es que no es necesario requisar a los alumnos, y así se protegen todos sus derechos.
“Con solo detectar el olor, el perro da la señal y entonces el policía le pide al alumno que la entregue (la droga)”, dijo Solís.
En cuanto a la infiltración de oficiales, la funcionaria declinó ahondar en detalles. Tan solo comentó que este recurso se utiliza en colegios donde existe un trasiego organizado de drogas.
Solís señaló que la marihuana es el estupefaciente que más se decomisa durante los operativos.
En ocasiones, este producto se le incauta a los alumnos y en otras se localiza oculto cerca de gimnasios, baños o basureros.
Solís afirmó que el MEP no lleva un registro de cuántos estudiantes ha descubierto con drogas.
Alegó que la meta no es sancionarlos sino integrarlos a algún plan de desintoxicación.
Rehabilitación. Una vez que se descubre a algún muchacho con drogas o con evidencia de que tuvo contacto con ella, se llama a sus padres y se le remite a los programas de rehabilitación del IAFA.
Giselle Amador, directora general del IAFA, detalló que la institución cuenta con nueve centros para dar tratamiento a esos menores.
Amador dijo que la mayoría de los colegiales que llegan al IAFA no se encuentra aún en una situación de alta dependencia, sino que está empezando el consumo de drogas.
Esto les permite rehabilitarlos en un menor tiempo. Incluso hay casos que el internamiento tarda entre un mes y tres meses.
“Coordinamos con los colegios para capacitar a docentes, orientadores, personal administrativo e incluso padres de familia para que logren detectar al joven que consume drogas”, aseguró Amador.
Carol Ugalde, sicóloga de Hogares Crea, explicó que hay cuatro niveles de consumidores de drogas: social, usador, abusador y adicto (nivel más alto).
Sostuvo que la mayoría de casos que se atienden en esa organización son abusadores.
Uno de estos casos es el de un joven de 13 años. “Estaba en sexto grado y empecé a andar con malas personas. Tengo un mes y una semana de estar aquí y ahora me siento muy bien”, relató el muchacho a La Nación.