
El responsable es un árbol de poró extranjero, de esos que fueron sembrados para dar sombra a los cafetales del Valle Central.
Un árbol de los que se visten de anaranjado al comenzar cada verano tiene frenada la ampliación de un tramo de calle en San Pedro de Montes de Oca.
El robusto poró está ubicado a la orilla de la calle, pero en una zona de protección porque ahí nace la quebrada Los Negritos.
Por eso, cuando el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) intentó cortarlo enfrentó la oposición de la Municipalidad local y del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae).
“No puede ser que desde hace nueve meses tenga un proyecto frenado esperando porque no me dan permiso para cortar un árbol”, reclamó la ministra de Transportes, Karla González.
Con la obra que pretende desarrollar el Conavi se procura agilizar el flujo vehicular, en este caso, ampliando el ancho de la calzada en la intersección que desciende de la Universidad Latina al Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales de la Universidad de Costa Rica (junto a la cancha del colegio Calasanz).
El objetivo es abrir espacio para que los vehículos que van hacia Lourdes de Montes de Oca puedan virar y no obstruyan el giro de los que se dirigen hacia la UCR.
Johnny Barth, director de ingeniería del Conavi, dijo que la ampliación beneficiará a unos 20.000 conductores que circulan a diario por esa vía y otras aledañas.
La obra tiene un costo inicial de ¢80 millones, pero por el retraso aumentó ¢8 millones, detalló la jerarca de Transportes.
Trámite. Documentación del Conavi da cuenta de la reiterada correspondencia que durante estos 9 meses se ha cruzado con la Municipalidad de Montes de Oca y el Minae para obtener el permiso.
La última gestión está encaminada a publicar un decreto ejecutivo en el cual se declare el proyecto de ampliación de la carretera como de conveniencia nacional, y así obtener la autorización.
Barth dijo este viernes que el decreto ya fue redactado, pero desconoce por qué aún no se ha publicado en el diario La Gaceta.
Entre tanto, los conductores seguirán sufriendo como consecuencia de las presas, aunque el árbol promete deleitarlos, en la temporada de floración, con su ropaje anaranjado.
