
Aunque la ciudad de Turrialba no se verá afectada por las cenizas del volcán del mismo nombre, la posibilidad de ser golpeada por avalanchas está latente.
La advertencia la hizo ayer el vulcanólogo Rodolfo van der Laat, del Observatorio Vulcanológico y Sismológico (Ovsicori) de la Universidad Nacional (UNA).
Recordó que, de continuar la actividad volcánica, usualmente se registran deslizamientos de tierra y taponamientos en quebradas y ríos cercanos.
Estas aguas descienden a la ciudad de Turrialba para caer en los río Aquiares, Colorado y Turrialba, por cuyos cauces bajarían eventuales avalanchas de lodo y piedras, dijo el experto.
En el caso del río Colorado, pasa por el centro de esa población y años atrás se ha desbordado tras torrenciales aguaceros y ha causado cuantiosas daños.
“Estas zonas están cercanas a ríos, por lo que eventuales avalanchas pueden provocar peligro. Hay que tomar previsiones”, destacó Rodolfo van der Laat.
Explicó que esta situación se presentará solo si se incrementa la expulsión de ceniza y otros materiales volcánicos.
La ceniza es llevada por el viento hacia el oeste del volcán y, hasta ayer, había caído en los cantones de Oreamuno, Alvarado, La Unión y Desamparados.
Las autoridades estiman que muchos cultivos y también el sector ganadero cercano al volcán, sufrirán cuantiosos daños.
Van der Laat recordó que “dependiendo de cómo expulse los materiales se podrían registrar próximamente “explosiones y expulsión de bloques más grandes, gases y lava”.
Lo que los expertos desconocen es cuándo ni en qué cantidades.
El científico aseguró que la actividad del Turrialba podría ser “perfectamente similar” a la del Irazú, cuyas erupciones se mantuvieron entre 1963 y 1965. “La siguiente fase es de tipo magmático. Con qué intensidad no sabemos...”
Recomendó acatar lo que dispongan las autoridades.