Un novedoso estudio con imágenes en tercera dimensión (3D) le permite al MOPT identificar las zonas más conflictivas de la ruta 32 (San José–Guápiles), y darle prioridad a los sitios en los que urge arreglar la carretera.
Los resultados –que tienen un margen de error de apenas 14 centímetros– detallan la inclinación de taludes, las grietas en las montañas por donde pasan los canales naturales de agua y dónde están las laderas más peligrosas.
Con los datos del estudio se podrán proponer soluciones para minimizar deslizamientos y evitar más problemas por inestabilidad de los terrenos.
Esta identificación de las zonas más conflictivas se da 32 años después de que se inició la construcción de la carretera, en 1979.
La zona analizada se extiende desde el cruce de Santa Elena (Heredia), hasta el cruce hacia Puerto Viejo de Sarapiquí.
Se trata de los 30 kilómetros de montaña que incluyen el cerro Zurquí y otras estribaciones de la Cordillera Volcánica Central.
Marco Rojas, director de Mantenimiento del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) sostiene que ese es el recorrido más peligroso de la carretera y donde hay más problemas de deslizamientos.
Con base en esta información ya se identificaron puntos críticos. Uno de estos se ubica en el kilómetro 22 donde el año pasado un derrumbe provocó el cierre de la carretera Braulio Carrillo durante 10 días.
Otros sectores problemáticos están ubicados en los kilómetros 22,8; 23, 25 y 31, donde son recurrentes los deslaves que también cobraron vidas.
En las próximas semanas se seleccionarán otros tramos conflictivos, para impulsar obras de ingeniería que minimicen el riesgo de derrumbes, al tiempo que eviten fracturas y hundimientos, explicó Francisco Jiménez, jerarca del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT).
Los aparatos necesarios se instalan en un avión que sobrevuela la zona a investigar. El equipo emite pulsos de luz infrarroja que sirven para medir la distancia entre el sensor y el terreno, la inclinación y altura de las laderas.
Además, se incluyó un escáner de alta resolución que captó la geomorfología de la zona, en sobrevuelos que se hicieron en julio pasado.
Por último, en puntos específicos se levantaron imágenes con un escáner terrestre, para mejorar la calidad de los datos.
La zona explorada incluye 1.500 metros a cada lado de la línea de centro de la ruta 32. Eso permite encontrar nacientes de agua y canales naturales que son los principales causantes de que las laderas de la vía se saturen y colapsen.
Aunque aún no hay soluciones definitivas para los problemas en taludes, Marco Rojas aseguró que la primera obra a realizar será la canalización de las aguas desde la parte alta de las montañas.
Por ahora, el Conavi pretende recurrir a $30 millones de un préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo para hacer las obras, pero aún no hay fecha de inicio.